Ya eran como 1 mes y unos días. Empezaba a acostumbrarme a estar sola, deseando que él venga…la idea se hacía cada vez más lejana.
Me sentí bien esa noche, Bill se quedó a tomar un poco de café conmigo, hablamos un poco de su carrera y luego se fue. No lo abrazaba así desde años. Pensaba en lo que cruzó mi mente ese día.
Quizá yo aún lo amaba…
-No creo, ni siquiera te fijaste en su cuello o te importaba besarlo…ya no lo amas.-me convencí. Me la pasé hablando de Andi todo el tiempo. Seguí yendo a trabajar normal, al menos ya comía un poco. La visita de Bill me alegró, el poder ser hermanos de nuevo y ya no algo más.
Me encontraba con Fer en el trabajo, ella seguía dándose muestras de cariño con Fran, aunque ella parecía un poco distante cuando él la besaba. Ya no la veía tan feliz, quizá el amor se acabó y extrañaba a Tom de nuevo.
-¿Todo bien?-le pregunté mientras almorzábamos.
-¿Qué? ¡Ah, sí, todo bien! Es sólo que pienso…
-Piensas… claro, Fer. Y yo soy idiota.-bromeé.
-Sí que lo eres. ¡Mentira!-reímos.
Supuse que ella me lo contaría a su debido tiempo, no quería presionarla.
Ya eran dos meses. Decidí ubicarlo, quizá le había pasado algo, un accidente o no sé. Lo llamé pero su celular estaba apagado.
-¿A quién pudo llamar? A Shania ni en sueños. ¡Su jefe!-pensé.
Busqué en algunas de sus agendas el nombre jefe o Henry Oxford. No lo hallé.
Llamé a su trabajo y nadie lo habían visto. Fue entonces cuando empecé a alterarme.
Fui a trabajar un poco tarde y salí temprano gracias al permiso que pedí. Llegué a casa y pensaba en que podía hacer, si algo le pasaba no me lo perdonaría. Pasé por la contestadora y la vi de reojo.
-Un mensaje.
Apreté el botón para escucharlo.
-Hola, Vai. Bueno… estoy trabajando en… lejos de Berlín. He pensado en quedarme un mes más, yo… necesito pensar y…supongo tú también y… no sé para qué diablos llamé.
Y colgó.
Al menos sé que estaba bien. Me dio nostalgia y me puse a llorar de nuevo.
-Pero qué sensible estás.-me regañé.
Ya que sabía de él, me fui a dormir ya que tenía un poco de sueño.
Al menos mi semana ya no fue tan trágica. Fer seguía un poco misteriosa con Fran y no me decía nada, pero sé que algo se traía.
Me sentía tan mal al estar sola, como si fuera una soltera, ya me había acostumbrado a él.
No sé cómo, pero sobreviví a todo ese mes. Eran como 3 meses sin verlo, ya se supone debía estar llegando. Bueno, en realidad faltaba una semana para el 3 mes.
De nuevo en el trabajo me puse un poco mal, no quería comer porque sentía que iba a regresarlo todo. Me sentía muy nerviosa y tenía retorcijones. Desde luego fue suficiente para que mi jefe me botara del trabajo, me dijo que debía descansar y que si mañana me sentía mal, que no fuera.
Estaba muy flexible conmigo. Fer me aconsejó lo mismo, a ella la veía bostezar todo el día. Qué andará haciendo en las noches que está tan cansada.
Es broma.
LOVE IS THE END-KEANE
Fui a casa sin otra opción, cerré la puerta y me apoyé en ella. Poco a poco caí al piso, me deshice de los tacones y de nuevo empezaba a sollozar. Pensaba en él… en todas las cosas bonitas que pasamos, el viaje de luna de miel, la playa, el mar, los 2 jugando como niños. Sus bromas…
-Lo siento-escuché murmurar.
Me paré muy rápido y limpié mis lágrimas, ahí estaba él sentado en el sofá, apoyando los codos en sus rodillas. Estaba con otro terno que de hecho yo no había visto jamás.
Acaricié uno de mis brazos y evadía su mirada. Él se veía bien a comparación mía.
-Te veo más delgada.-no dije nada. -¿Deseas algo de comer?
-¿Pretendes hacer que nada pasó?-le dije con la voz débil. Podía estar triste pero mi orgullo permanecía ahí, siendo una barrera indispensable para cuando me sentía atacada, también era mi fuerte.
-Yo…no quise volver…
Pensaba abandonarme. Genial. No llores, Vai. No llores.
-¿Y qué haces acá?
-Porque yo…yo…-al fin me animé a verlo, su voz estaba extraña. Se acercó a mí, quise moverme pero para desgracia mía la puerta me impedía retroceder. Esquivé su rostro, pero lo miré de reojo. Estaba llorando.-Yo…no puedo vivir sin ti.
Mis ojos se humedecieron, se puso a llorar como si fuera un niño pequeño y asustado. Jamás había visto ese lado tan sensible. Llevé una de mis manos a mi boca y también lloré.
No sé cómo, quería abrazarlo y consolarlo, mis manos se movían sin mi permiso. Me deshice de mi orgullo por un momento y lo estreché con fuerza contra mi cuerpo.
Me correspondió de inmediato, era la pelea más larga que habíamos tenido, me levantó un poco del suelo y besó mi cuello.
Tomé sus mejillas en mis manos y acerqué su frente a la mía hasta chocarlas, sonreí un poco.
-Te amo, no vuelvas a desaparecer así. Perdóname, soy una estúpida, lo que dije fue horrible, no pienso abortar ni nada, yo…
-Bien, está bien, yo te entiendo, sueles hablar incoherencias cuando te enfadas. Te presiono mucho, lo sé. Ya olvidemos todo. Mira cómo estás, y todo es mi culpa, perdóname, mi amor.
-Ya, no más perdón, te amo.
Le di un pequeño beso y fuimos a la cocina abrazados intentando olvidar todo.
Hizo algo de comer, al fin tenía hambre de nuevo.
-¿Dónde estuviste?-tenía mucha curiosidad en saberlo.
-Le pedí a me jefe que me llevara con él a Magdeburgo otra vez, necesitaba alejarme de ti, o eso creía pero te extrañe más y me di cuenta que si te amo y que no importa nada. Sólo quiero estar contigo. Pero hoy me sentí muy mal, como si algo me faltara y creí que podrías ser tú y acerté, ahora me siento completo.
Sonreí.
Esa noche dormimos desde las 5 de la tarde, al fin abrazándolo y sintiendo su calor, ya no moría de frío.
Se lo conté a Fer y pensó que sería una buena idea ir a comer todos juntos en pareja, no sonaba mal.
Finalmente pasó la semana del último mes de junio, Andi y yo no habíamos peleado.
El domingo de esa semana, salimos en 4. Fer y Fran, yo y Andi a un restaurant francés.
-y Dime algo, Fran. ¿Por qué te llamas Françoise si eres italiano?-lo cuestioné mientras bebíamos un poco de vino.
-Lo que pasa es que mi madre es francesa y mi padre italiano, yo nací en Italia.
-Vaya mezcla.-admití riéndome.
-Vai.-me regañó Fer, sólo le saqué la lengua.
Hablamos de tonterías, a veces mientras Fer y yo conversábamos; Andi le preguntaba cosas a Fran.
Fue una noche estupenda en un lugar muy privado.
Comimos unos platos extraños los cuáles no mencionaré porque jamás entendí bien el nombre, ni siquiera podía pronunciarlos, mucho menos los recuerdo. Pero si estaba buena.
Comida deliciosa.
-¡Ahora el postre!-aplaudí emocionada, moría por comer un delicioso helado de ron con pasas. ¡Se me hacía agua la boca tan solo pensarlo! Como si no hubiera comido helados en un año.
-Vale, me parece genial. ¿Qué deseas, amor?-indagó Andi.
-Ron con pasas. ¿Ustedes?
Vi que la sonrisa de Fer derrepente desapareció, se quedó mirando un punto fijo, creí que pudo acordarse de algo… ¿Quizás?
-Chocolate estaría bien, ¿cierto Fer?-le dijo Fran.
-¿Estás bien?-habló Andi un poco preocupado. Ella se llevó la mano a la boca y salió disparada al baño, creo.
Nos quedamos mirándonos el uno al otro, algo confundidos. Sabía que Fer intentaba adelgazar pero no creo que sea al extremo de volverse bulímica y fingir algún mal.
Comimos el helado, solos, ya que Fer nunca salió, especulé en ir pero…pensé que no sería bueno, ella ya me contaría. Espero no tenga nada que ver con lo que me oculta.
-¡Al fin en casa!-me alegré echándome en el sofá.
-¿Qué le habrá pasado a Fer?-cuestionó Andi colgando su saco y soltando la correa de su pantalón.
-La llamaré.
Esperé unos segundos para que me contestara, se notaba débil.
-¿Estás bien?
-¡Maldita comida francesa! No pienso volver a ese restaurant nunca más en mi vida, me cayó re mal la comida de porquería, aún sigo en el baño de mi casa desde hace unas horas. ¿Ustedes están bien?
Miré a Andi que me hacía señas para que le dijera. Le dije que me esperara un rato.
-Estamos bien y eso sí, llenos. Te perdiste del helado, estuvo buenísimo.
-¡No me hables de comida!-chilló. De nuevo regresó todo al inodoro.
-¡Perdón!-arrugué la frente.-Te llamo luego, nena. Mejórate.
Colgué.
-Sigue mal, la comida la cayó mal, pobre Fer.
-Sí, ya la ves mañana en el trabajo y me cuentas qué tal le fue.
-Bien, voy al bañó.
Me retiré y me lavé los dientes. Me lavé el rostro quitando todo el maquillaje, me miré al espejo y sonreí.
Tomé mi vientre de nuevo por inercia. No creo que esté embarazada. O quizá dentro de un mes más…se me presente algo como mareos y eso…o quizá no.
¡Esperen! Ya eran 3 meses de lo que pasó…ya debería tener molestias pero… no sentía nada.
Al día siguiente, Fer no asistió al trabajo, me preocupé mucho por ella, me encontré a Fran en un pasillo.
-Se quedó dormida, por más que la desperté no se quiso levantar, me dijo que se sentía muy mal.
-Quizá debamos llevarla a un doctor. Fer siempre ha sido sensible del estómago, cualquier cosa muy fresca le cae mal, iré a verla en el almuerzo.-sugerí.
Fui a verla, me dijo que se sentía mejor y que no había comido nada en todo el día.
-Te veo demacrada.-admití.
-Sí, ya sé. Debe ser porque he regresado todo lo que comí ayer y hace una semana. Fue horrible. No pienso ir hasta mañana o unos días.
-Deberías comer algo. Te vas a enfermar más, o quizá debamos ver a un doctor.
-Vai…
-Un mate de anís es bueno para el estómago, no comas fruta ni verduras, mejor sólo un…
-Vai…
-Caldo de pollo quizá, eso te puede hacer bien.
-¡Cállate!-chilló y se fue corriendo al baño de nuevo. Corrí a la puerta muy preocupada, de nuevo vomitaba.
-¿Estás bien?
-¡Sí idiota, por eso vomito! Parezco bulímica, mierda.-gruñó.
¡Qué genio!
Después de irme y hacerle un mate, quedé algo preocupada. Estaba muy mal, le comenté a Andi, frunció el ceño, iba a decir algo pero se contuvo. No lo presioné, mejor no.
Al día siguiente la fui a ver, toqué el timbre y me abrió de inmediato, me jaló adentro muy rápido, las ojeras que tenía eran gigantes. Me miraba con impaciencia.
-¿Qué?-murmuré.
-Ya sé que me pasa, Vai. No te lo conté porque soy una idiota pero… ¡Rayos!
-¡Habla de una vez!-la presioné.
Levantó una mano, era una prueba de embarazo.
-eso es…un…
-¡Sí!-me dijo nerviosa.-y Salió positiva.-finalizó. Nos quedamos mirándonos la una a la otra.
Entreabrí los labios, ella estaba embarazada.
-¡Por eso tenía sueño, por eso vomité toda la semana, por eso estoy tan mal! ¡Maldita sea, estoy embarazada!-chilló y se puso a llorar. Sus cambios de humor eran impresionantes.
La abracé fuimos a la cocina. No sabía hasta que punto su embarazo podía ser indeseado.
-¿Fran lo sabe?-inquirí tomando asiento.
-No, no creo…olvídalo.
-¿No crees qué, Fernanda? –la forcé. Ella me había ocultado algo desde hace mucho, antes de que se pusiera mal.
-Me vas a gritar.-admitió. Se sentó a mi lado también.
-¡Si es malo, lo haré!
-Puede hacerle mal a mi bebé.
-Vale.-terminé cediendo.
-Vai, ¿No es cierto que Bill fue a verte hace… unos 2 meses?-verdad, era cierto y yo nunca se lo conté.
-¡No me digas que el hijo es de él!-la adrenalina recorrió mi cuerpo, sentí mi corazón latir más rápido.
-¡NO! ¿Estás loca? ¡Déjame terminar!-me alivió escuchar eso, ella prosiguió.-ese día que Bill te fue a ver, Fran tenía que hacer un proyecto y se quedó en su oficina con unos amigos un par de días. Así que no vino a dormir. Tocaron el timbre y creí que podía ser Fran. Cuando la abrí me topé con alguien… era Tom. Me quedé helada y… hablamos un poco, quizá mucho. Yo no le conté que estaba con otro, intenté botarlo y tratarlo mal pero no pude… me di cuenta que lo sigo amando a pesar de lo que hizo. No sé cómo pasó pero nos besamos y… el resto es historia.
-¿A qué te refieres con “historia”?-pregunté para confirmar lo que pensaba.
-¡Vai, estás idiota o qué! ¡Lo hicimos! ¿Bien?
Sí, era eso lo que pensaba.
-¿Quieres decir que el hijo es de… mi hermano?-llegué a mi conclusión.
-Yo no he tenido relaciones con Fran por un buen tiempo por su proyecto y en la semana jamás pasa nada por el trabajo así que… creo que sí.-admitió con la voz ahogada.
Me quedé en silencio total. Mi hermano iba a ser papá. ¡Oh por Dios!
-¿Piensas decírselo a Fran?
-No… creo. Este bebé no estaba planificado. Y no es tonto. Si no lo hice con él es obvio que lo hice con otro. Se dará cuenta y terminará conmigo y Tom es tan inmaduro que no deseará tener un niño así que seré madre soltera.
Madre soltera. Menos mal yo no estaba embarazada. La situación de Fer era complicada, por supuesto me tenía a mí para lo que sea. No sabía que decirle porque de todas las cosas ya estaban hechas.
-Ese bebé no tiene la culpa de nada, pobrecito. Si supiera que fue un accidente y que nunca fue esperado…
-Tienes que decírselo a Tom, y debes cambiar esa mentalidad. Mira, voy a sacar cita con un doctor e iremos a ver las ecografías, ver que el bebé esté bien y… vas a ser mamá.
-¿Es eso bueno en mi situación?
-Eres una mujer y es una bendición tener un bebé, ven.
La tomé entre mis brazos y Fer de nuevo lloró por un buen rato.
Llegué a casa y lo primero que hice fue llamar a un doctor. Saqué cita para el sábado. Hoy era martes.
-¿Está bien?-se preocupó Andi.
-Sí, eso creo. Ella está embarazada.
-¡Wow, Fran va a ser papá!-dijo algo feliz.
-No, Andi. Tom va a ser papá.
Enarcó una ceja y frunció el ceño.
-Pero si ellos no se ven y…
-Bill vino a verme.-lo interrumpí.-Me aconsejó y bueno, ese mismo día Tom fue a ver a Fer y pasó.
-Vaya, Tom lo sabe o… ¿No?
-No, eso lo veremos después. Voy al baño, me siento un poco mal.
-¿Qué te pasa?-se aproximó preocupado ayudándome a pararme.
-No sé, me mareé derrepente. No almorcé, quizá es eso.
-Vamos a comer entonces.
Comimos, y me sentí mejor. Ya eran 9 de la noche y moría de sueño. A pesar de todo eso, no se iba. Me estaba muriendo de sueño los últimos meses. Tomé mi vientre por inercia de nuevo.
¿Y si estaba embarazada también?
Andy miraba televisión en la sala, de pronto el mareo de nuevo y esta vez las nauseas vinieron con él.
Fui al baño de inmediato tratando de no hacer mucho ruido. Después de salir me sentí mal y preocupada. Yo no quería tener un bebé pero… ¿Y si ya estaba dentro mío?
Después de quedarme dormida con mucho miedo, fui a trabajar normal. Por un momento creí que podía ser inventos míos y sólo una comida que me cayó mal.
Pero seguía así a pesar de no comer. Fue entonces cuando me animé. Llamé a Fer por teléfono.
-¿Qué pasa?-me contestó.
-te noto mal.
-En el baño de nuevo, este bebé es muy cruel con mi cuerpo.-se quejó mi amiga.
-Bueno, quiero que vengas a mi oficina en el break y me acompañes a una farmacia.
-¿Te sientes bien?-se interesó en mí.
-Te cuento luego, viene el patético asistonto que no sabe tocar puertas. Adiós.
-¿Hablando por teléfono?-ingresó él como siempre molestando.
-A la próxima si quieres tocas la puerta ¿No?-le incriminé con un tono sarcástico.
-El jefe te manda esto.
Soltó un folder lleno de papeles.
-Quiere que los revises para la tarde. Son del nuevo proyecto-me dijo triunfante.
-Ya, lo haré. Sé que confía en mí y mi opinión es muy importante sobre cada proyecto. No como otros. Me disculpas, pero ya es hora de almuerzo. Así que muévete de mi oficina que la pienso cerrar.
Me lanzó una mirada asesina y salió disgustado. Fer ya estaba afuera. A pesar del embarazo se veía regia. Maquilló las ojeras que ya no eran tan intensas. Llevaba una falda hasta la cintura algo corta, stilettos negros y altos y una blusa ploma, y su cabello medio ondeado hasta su espalda se veía bien.
Sonreí y le conté lo que planeaba hacer.
-Ahora tienes que esperar y me avisas cuando veas algo azul o rosa.-me aconsejó.
-Bien.-le respondí desde el baño. Era una prueba de embarazo. Esperaba impaciente hasta que pasaron los 3 minutos y la vi.
-¡Oh, por Dios!-chillé con la voz estrangulada.
Salí y Fer la vio.
-Estás embarazada.-me dijo.
¡Genial!
Esa noche llegué a casa muy triste. En realidad no sabía cómo sentirme.
-Todo bien.-inquirió Andi.
-Sí, eso creo. Necesito hacerme unos análisis de sangre.-solté al fin.
-¿Por qué, estás mal?-se quitó el mandil de cocina y sentí que mi respiración se aceleró.
-Es que… no estoy segura pero…
Busqué en mi cartera algo.
-Voy al baño.
Lo dejé ahí parado con toda la duda encima.
Compré otra para salir de dudas. Hice de nuevo la prueba y esperé.
-¿Estás bien?-me dijo desde afuera no contesté estando muy ansiosa. Pasaron como 10 minutos, la prueba ya tenía el resultado pero no me atrevía a mirarla.
-¡Vai, qué te pasa, me preocupas!-dijo alterado.
Abrí la puerta con lentitud.
-¡Estás pálida!-se asustó.
Poco a poco recuperaba la compostura.
Le mostré lo que tenía en manos. Era positivo de nuevo.
-¿Eso es una…prueba de…?-inquirió extrañado.
Asentí.
Miró que era positiva.
-¿Tú estás… embarazada?-me preguntó sin aliento.
-Eso creo. Es la segunda y salió positiva. Pero nada es seguro, Andi porque…
Me abrazó sin dejarme terminar, muy fuerte.
Me quedé algo fuera de mí. Poco a poco pasé lo abracé también. Podía sentir lo feliz que estaba y eso me hizo sonreír. Sí él era feliz yo también. Eso lo entendí recién.
Quizá ser mamá no era tan mala idea.
-¡Vamos a ser papás! ¿Verdad?-gritó emocionado.
-No estoy muy segura pero creo que sí. ¡Ya cálmate!-le aconsejé.
El se veía muy feliz.
Si antes cuidándome era excesivo, imagínense ahora. No dejaba de hablarme a mi vientre y me hacía cosquillas con los labios.
Me sentí bien y no tan mal como creía.
Claro que seguía mareándome y todo. Pero igual necesitaba análisis de sangre.
Me hizo ir hasta donde mi mamá. Jamás creí que Bill y Tom seguían aquí.
-¡Mamá!-la saludé efusivamente. A Gordon también y es cuando los vi bajar a ambos. Bill y Tom.
Sentí de nuevo como corría la sangre tan rápido.
-¡Vai!-se me acercó Tom abrazándome.- ¿Cómo has estado? Te veo bien, Hola Andreas.-lo saludó soltándome.
-Hola, Vai. ¿A qué se debe esta visita?-habló muy despacio y con mucha suavidad. Era raro.
-No, es que…
-¡Ya diles!-me apresuró mi esposo.
-¿Decirnos qué?-mi madre se me acercó curiosa.
-No estoy segura pero… creo que estoy embarazada.
Hubo un silencio sepulcral entre todos.
Después de eso mi mamá se emocionó, Gordon también y todos en realidad. Pero Bill seguía en las gradas.
-Iré a cambiarme y bajo.-me dijo muy rápido para desaparecer entre las gradas.
Estaba raro.
Era domingo así que comimos un poco de helado en la noche.
-¿Estás bien?-me acerqué a Bill con mi copa de helado. Era la segunda.
-¿Es en serio?-dijo entre dientes.
-Sí.-afirmé.-Pero claro, no estoy muy segura.-recalqué.
-¿Cómo así lo supiste?-murmuró.
-2 pruebas de embarazo y las dos salieron positivas.-tomé otra cucharada de helado y la llevé a mi boca.-No pareces muy feliz por mí.-objeté.
-No… es eso.-fingió un sonrisa-es sólo que me cuesta creer que has crecido tanto y que ya… vas a ser mamá… del hijo de mi mejor amigo.-arrugó la frente. Parecía pensativo.
-Ya te lo dije.-se lo recordé, al parecer andaba olvidando que yo ya no tenía 17 años.-ya no soy una niña. Soy una mujer.
Cuando dije mujer recordé mi primera vez, fue mala idea porque los retorcijones volvieron. Tomé mi vientre.
-¡Maldita sea!-me encogí de dolor.
-¿Estás bien?-se inquietó tomándome por los hombros.
-Sí, es sólo que… me mareo muy seguidamente y…
Andi llegó a auxiliarme. Le dijo un “yo me encargo” a mi hermano y me llevó al baño. Las ganas de helado se me fueron por completo.
Después de eso, resolvimos ir a casa. Era mejor.
Fuimos y bueno, Bill al parecer se disgustó con la idea de ser tío y olvidé por completo hablar con Tom, necesitaba saber hasta cuando se quedarían para que Fer hable con él de su embarazo.
La semana se fue rápido, algunos en el trabajo que se enteraron me felicitaron, podía ver a Fer confundida, ella tenía que ocultarlo todo, por lo menos por ahora.
Llegó el sábado y tuvimos que engañar a Fran que era una salida de chicas para que no viniera con nosotras. Andi nos esperaba en el hospital.
Fuimos a la sala, sacamos análisis para ella para cerciorarnos de que esté embarazada, ella no quería aceptarlo aún. Se sentía un poco mal. Aproveché en sacar los míos, ahora quedaba esperar. Llamaron a Fer, entonces entramos todos.
Le echaron en la cama y pudimos ver a un pequeño corazón latiendo incesante en su vientre. Se veía increíble. Imaginé lo mismo en el mío.
Ella lo vio, y me miró sonriente.
-No puedo creer que un bebé sea de ese tamaño y que esté dentro de mí.-Admitió al borde del llanto.
-¿Violet Kaulitz?-se asomó una enfermera por la puerta.
-Yo.
-El doctor la espera por sus análisis.
-ya vengo, Fer.-ella asintió. Andi tomó mi mano y salimos a su oficina.
No estaba, nos sentamos ansiosos, los nervios me comían. Él tomó mi mano de nuevo y me sonrió, yo le correspondí.
-Todo estará bien.
-ok.
De pronto entró.
-Perdón, como no venían fui a chequear a un paciente. Bueno, aquí están sus análisis y debo decirle que se encuentra muy bien de salud aunque le faltan algunas cosillas. Coma un poco más de vitaminas y listo.
Ambos esperábamos el “Está embarazada” pero nunca lo dijo.
-¿Es todo?-pregunté, empezaba a sentirme inquieta.
-Sí, gracias por venir.
Andi y yo nos miramos extrañados.
-Me refiero a… ¿No estoy embarazada?-farfullé poniéndome de pie.
-¿Para eso se hizo los análisis?
-¡Sí!-grité.
Debió decirlo, espere un momento.
Salió del lugar y no vino hasta en unos 20 minutos, empezaba a desilusionarme. Era increíble pero al parecer si quería ser mamá.
Regresó con otro papel y se sentó.
-ya revisé bien los papeles y… lamento decirles pero no, no estás embarazada.
-Pero… pero ¿Y los síntomas? Los tenía todos. Sueño, mareos, vómitos.
-No está embarazada. ¿Alguna vez tuvo un niño?
-No, es la primera vez que creí que estaba embarazada.
-¿Deseabas tenerlo?-me miró fijamente. Andi estaba a mi lado mirando al piso confundido.
-Al principio no, pero luego al hacer las 2 pruebas de embarazo que salieron positivas…me sentí feliz. Es que…
-Violet, escúchame. Hay muchas veces que las pruebas se equivocan, no son 100% seguras. Los síntomas pudieron ser parte de un embarazo psicológico. Cuando alguien desea ser madre con todas sus fuerzas y no puede, suele pasar estas cosas. Quizá deban intentarlo de nuevo. ¿Estaba usted en días fértiles?
-Si…-dije con la voz apagada, estaba alterada y tenía ganas de llorar. No estaba embarazada, todo es tiempo ni lo estuve. Me volví loca. ¡Loca!
-¿Sabe si es fértil?
Genial, encima ni siquiera podía tener hijos. El aire empezó a acabarse a mí alrededor y poco a poco se me nubló la vista.
No sé cuánto tiempo pasó, cuando desperté él estaba ahí conmigo.
-Todo está bien amor, tranquilízate.-me pidió muy sereno.
-¿No puedo tener hijos? No puedo creerlo, será mejor que te busques a alguien que si pueda, Shania no estaría mal, ella es bonita y…
-¿Por qué te precipitas? ¡Tranquila! No pienso cambiarte con Shania y no me importa si no puedes tener hijos. Te amo.
-¡No puedo tener hijos!-chillé para romper en llanto.
-¡Sí puedes, por Dios, cálmate! El doctor ya se ocupó de revisarte y eres fértil, no siempre quedas embarazada, Vai. Suele pasar.
-¡Pero lo hicimos dos veces! ¡¿Cómo no iba a quedar embarazada?!-grité aún más fuerte.
-¡Qué tal si el problema soy yo!-refutó. Me quedé en silencio, podía ser.-Ya, escúchame. No tenemos ningún problema, todo está bien. Podemos intentarlo de nuevo y si no funciona, ahora la tecnología a avanzado y podemos hablar con él sobre esos métodos de incubación y todo.
¿Métodos para tener hijos? ¡Pero qué mierda!
-¡No! Yo no quiero métodos.-le repliqué histérica. Me paré, ya no quería estar echada, no creí que el no estar embarazada me chocaría tanto.
-¡Tienes que recostarte o te pondrás peor!-intentó retenerme para que me quede echada, pero como sea me lo quité de encima. Me dirigí a la puerta, no quería estar ni un segundo más en un hospital.
Salí a pesar de oír a mi esposo gritándome desde atrás.
-¡No te pongas así! Al principio no querías tener hijos y ahora que te dicen que no estás embarazada te pones histérica.
-¡No quiero oírte!-farfullé entre dientes tratando de mantener la cordura.
-¡Podemos intentarlo de nuevo!-se posicionó delante de mí deteniéndome. Lo miré fijamente a los ojos con otra lágrima bordeando mi mejilla.
-No habrá segunda vez.-le dije con firmeza. Pasé por su costado dejándolo un poco confundido.
Fui a buscar a Fer, pasaba con un largo pasillo, derrepente sin querer estaba la sala de bebés al frente mío. Me acerqué y los vi a todos, durmiendo. Se veían tan diminutos, frágiles y hermosos.
-Nunca estuviste embarazada.
Toqué mi vientre de nuevo y las ganas de llorar se aparecieron otra vez.
Continué caminando, una enfermera pasó con un bebé por mi costado, veía mujeres embarazadas por todos lados.
¿Por qué siempre es así? Hay algo que no quieres ver y huyes de eso y sin embrago no deja de perseguirte y lo ves en todas partes. Es como si todo estuviera en contra tuyo.
Al fin la vi conversando con el doctor, dándole indicaciones supongo. Ella sonreía y asentía, el doctor también sonreía.
Me detuve a metros de donde ella estaba. Limpié mis lágrimas y esperé a que terminara. Pero Fer se giró a mí y al verme su sonrisa se borró. Le agradeció al doctor y vino a mí.
-¿Qué te pasó?-me preguntó. Arrugué la frente y me descargué en su hombro.
Después me sacó afuera. Llamó a Andi para decirle que yo estaría con ella, supuse que dijo que sí. Me llevó a su casa en un taxi, yo no decía nada. No podía ni balbucear palabra me era imposible hablar con tremendo nudo en la garganta. Después de que llegamos y yo estaba un poco serena, se lo dije.
-¡No hay bebé!-admití con la voz ahogada.- ¡Fue un embarazo psicológico! Nunca hubo nada, no hay nada en mi vientre. Y yo hasta lo sentía, Fer. Te juro que la idea de ser mamá ya empezaba a taladrar mi corazón. Es como si poco a poco con imaginar un cochecito o una cuna fuera subiendo un peldaño más arriba y derrepente caigo hasta abajo sin amortiguador. ¡No estoy embarazada!
Me abrazó mirándome con ternura. Me pasé así toda la tarde. Era lo peor que me había pasado en toda mi vida.
-Tengo que ir el lunes a decirle a todo el mundo que no hay bebé, a mi madre que no será abuela…menos mal no le dije a papá aún, pensaba ir a verlo hoy con la supuesta ecografía. ¡No sabes lo mal que me siento!-de nuevo al borde del llanto.
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-¿Aló? Mi amor, la futura mamá, como estás… ¡Ya pensé en nombres!
-¡Mamá, cállate!-repuse con un hilo de voz.
Notaba su confusión por haberle contestado de esa forma. No quería que nadie me dijera mamá porque no era una.
-¿Vai?
-No hay bebé. Todo fue un error. En el análisis nunca salió un bebé. Fue un embarazo psicológico. Díselo a todos a quienes les dijiste que serías abuela. Lo siento mucho.
Oprimí los labios esperando respuesta.
-No hay bebé… ¿Es una broma, hija?
-¡Tú crees que yo bromearía con algo así!-arremetí empezando a enfadarme. Necesitaba de alguien ahora. De él.-Pásame con Bill, quiero hablar con él.
-¡Bill, hijo, baja de inmediato!
-Mamá no puedo estoy hablando por teléfono.-respondió gritando.
-Esa chica le quita mucho tiempo a tu hermano.
-¿Chica, quién?-pregunté llena de curiosidad limpiando mis mejillas.
-Su enamoradita, ¿Cómo, Bill no te lo contó?
Me quedé en silencio. Era extraña la sensación interna. Cólera, celos o… no sé.
-¿Vai?
Colgué de inmediato. Es como si después de haberlo visto, necesitaba tenerlo de nuevo disponible para mí. Él debía hacer su vida como yo la hice.
Egoísta, estaba siendo egoísta de nuevo.
Me tiré en la alfombra de la sala y deseé que todo fuera un sueño, pero no lo era.
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