viernes, 2 de septiembre de 2011

7° CAPÍTULO


-Eres perfecto Bill. Todo lo que haces, cada pequeña cosa es…mágica, perfecta. ¿Serás el indicado para mí? ¿Mi  alma gemela?
-No sé, me he hecho esa pregunta miles de veces. Lo único que sé es que te amo y que lo haré por siempre aún así tú dejes de hacerlo.

 
Desperté sobre exaltada. Me senté en la cama de un brinco y tomé mi cabeza. Estaba agitada, había soñado con él, recordé lo que alguna vez le dije: “Nunca dejaría de amarte”
¿Y qué pasó? Lo dejé de amar… él se había mantenido muy fiel  a su promesa, yo por mi parte la había roto.
-¡Es que era imposible, Vai, no podías casarte con tu hermano! ¿Acaso iban a vivir hasta ahora su amor a escondidas? ¡Es imposible!-intenté convencerme de lo que decía y no sentirme culpable.
Miré el reloj de mi celular, eran las 8:30 de la noche. Hacía unas 3 horas Bill se había marchado. Llamé a Andreas, ¿Dónde diablos se había metido?
-Ya estoy llegando. ¿Bill sigue allí?
-No, él se fue hace rato. Te espero.
Colgué de inmediato. Intenté dormir de nuevo, pero no lo logré.
---------------------

Pasaron 2 semanas. ¡Ay, no, ahí viene mi esposo de nuevo a refutarme todo!
-¡Violet, esto está mal!
-¡Es mi cuerpo, sólo déjame! Así me siento mejor.-bebí otro sorbo directo de la botella de whisky. Había encontrado una cálida tranquilidad en el alcohol. De los 14 días, 8 me los pasé tomando. Cada tarde se volvió monótona, todo lo que había logrado en 8 años, se había ido al tacho de basura gracias a Bill.
Había aprendido a vivir sin él, a sonreír más seguido, a amar a Andi, a valerme por mi misma sin que me sobre protejan… todo eso es lo que se arruinó por sus juegos amorosos y sus patéticas confesiones hacia mí. 
¡Bill me estaba arruinando la vida, por lo menos la conyugal!
-¡El alcohol jamás ha sido una solución, Vai, amor, esto está mal!
-¿Y?-contesté indiferente sonriendo. Iba a darle otro sorbo y me quitó la botella, la vació toda en el lavadero mirándome triunfante. Apoyé la cabeza al refrigerador como estaba antes de que llegara, encogí las piernas un poco más y cerré los ojos. Así me sentía bien, recordando cosas hermosas que viví en mi adolescencia,  soñando con el pasado.
Andi salió de la cocina sin decir nada marcando un número en su celular, supongo la curiosidad de saber que pasaba por mi cabeza y su preocupación, terminarían llevándome a algún lugar que por supuesto no iba a agradarme.

-----------------------

-Sí, son como 5 meses aproximadamente.-tuvo que mentirle a su novio para que creyera que el hijo era suyo.
-¿El hijo es… mío?-dudó.
-¿Qué?-dijo ofendida. Se dio media vuelta.
-¡No, espera Fer, no quise decir lo que tu pensaste! Es sólo que… ¿Papá yo? O sea… no lo asimilo. Pero no tuvimos relaciones hace bastante tiempo, yo no venía y…
-Es tuyo, Fran. Es tuyo y… si no me crees, le haremos la prueba cuando nazca.-se aventuró a decir ella pensando en que por darle esa seguridad, él se negaría a la prueba.
-Me parece bien.-repuso tras pensarlo. Fer entreabrió los labios un poco.
-No confías en mí, ¿Verdad? No lo entiendo, creí que me amabas y…
-¡Te amo y confío en ti! Es sólo que… si es mi hijo, una prueba no está de más.
-¿Crees que me acuesto con varios hombres? ¡Me estás diciendo prostituta indirectamente!
Empezó a llorar, Fran la abrazó pero no dijo nada de la prueba. Fer estaba en problemas… tenía unos 4 meses para planear como hacer que olvide la prueba.
------------------------------


-¡No, no voy a entrar ahí! No soy una alcohólica, estoy sana, por favor, amor.-tomé sus mejillas rogándole y dándole pequeños besitos, era todo en vano. Estaba en un centro de rehabilitación para alcohólicos.
-Te ayudarán con tu problema.
-¡No es un maldito problema! se me pasará, lo juro. ¡No me dejes aquí!-lo abracé fuertemente.
-Vai, todo va a estar bien.
-¡Las paredes son blancas y… no quiero pisar hospitales, por Dios, tengo un trauma con hospitales, Andi!

Terminé entrando, presentándome diciendo la típica frasecita. “Soy Violet y soy alcohólica”
¡Patético!

Por supuesto que fue un día horrible. En el trabajo nadie lo sabía, sólo Fer que estaba de lado de mi esposo, desde luego. También había notado cambios en mí desde la llegada de Bill.


---------------------------------

-¡Sha… Shania, qué haces aquí! -se sorprendió el rubio  al verla sentada en su oficina, justo encima del escritorio con las piernas cruzadas. Traía una minifalda roja que hacía juego con su chaqueta. Su cabellos amarrado en una cola y bella como siempre.
-Nada, sólo quería visitarte. ¿Cómo estás?-inquirió con esa voz tan sensual.
-Eh… bien, sí. Muy bien. Mira no… es por ser malo pero, tengo mucho trabajo y necesito que te… vayas.
En realidad era porque tenerla ahí, era muy difícil.
-Oh, lo siento.-contestó apenada poniéndose de pie.-No quise incomodarte es sólo que te noté algo apagado estos días y como buena amiga, quise saber que te ocurría y ver si te podía ayudar en algo.
-No te preocupes, todo bien.- repuso ordenando su saco y sus cosas, evitando mirarla.
-Bien en ese caso… me voy. Sabes que puedes confiar en mí y… ¿Almorzamos juntos?
Andi dejó de hacer lo que hacía. Las palabras de su amigo rondaban su cabeza y lo ponían nervioso.

“-Supongo que ya te habrás dado cuenta de cómo te mira Shania, ¿no?-sonrió muy picarón.
-¿Y?-replicó Andi.
-¿Cómo que Y? ¡Eres ciego o qué! ¡Tiene unas curvas de infarto! ¿No te has dado cuenta que quiere algo contigo?”

-Eh… yo no…-tenía una lucha interna, quería decirle que no pero a la vez sí.-No… estoy ocupado.
-Oh, qué mala suerte la mía. En todo caso… ¿Cenar?-insistía.
-Tengo que cenar con Violet.
-Tu mujer, sí…-contestó desanimada.- Señor ocupado, ¿Podemos almorzar el sábado? Como amigos, claro si es que es por eso que me cancelas tanto.
-¡Claro que no es por eso! Estoy CASADO y… la amo y no sabes cuánto. Es mi vida, la luz de mis ojos sin ella muero…
-¡Ya, Andi! –Subió la voz-lo entiendo. Somos sólo amigos, ¿Cierto?-él asintió.-Sábado en el café de esa vez a las 3. Cuídate.
Le guiñó un ojo y salió de allí. El rubio la vio a través de la cortina con disimulo, su forma de caminar, de sonreír…
-¡Hermano, qué te dijo esa mujer!-entró Stephen sin avisar muy feliz.
-¡Oh, vamos! ¡Estoy casado, es imposible! ¿No entiendes?
-Sólo entiendo una cosa. Eres un huevón. Eso entiendo.-cruzó los brazos mirándolo seriamente.
-Almorzaremos el sábado como amigos.
-¡Perfecto! Luego la llevas a caminar y de ahí pasan por un hotel casualmente y la haces, hermano.
-¡No empieces!-rió él. Desechó la idea de su amigo de inmediato, no se atrevería a engañar a Vai, nunca.
Pero hay un dicho… “Nunca digas nunca…”

---------------------
-Bill Kaulitz fue visto dejando Berlín junto a su hermosa novia, nada más y nada menos que la modelo Sophie Cricquets, aquí tienen las fotos, que glamorosa estaba ella, al igual que su novio. Como siempre tan linda con los paparazis y siempre saludándolos y Bill algo serio, pero…


-¿Y a dónde se fue con la poodle?-le grité al televisor.

-Ellos se fueron a los Ángeles esta mañana y…


 
-¡Ah, me respondió!-dije sarcástica. Estaban solos en una ciudad tan promiscua como “Los Ángeles”, el sólo pensar en ello, me daba celos.
-¡Sophie es sólo una chica linda y nada más!-lo remedé con rabia.- ¡Y te vas con esa chica a Los Ángeles y sólo!  ¡Mentiroso! Así son todos, no sé porque me sorprendo. Pero él no era así. ¿Cómo cambió? ¡Argh!

Me sentí algo tonta por creerle ese días sobre su discurso barato de que me amaba, si lo hiciera no estaría yéndose sólo con esa zorra.

-----------------------

 
-Fer, dime ¿Qué harías si un hombre con el que estuviste hace 9 años y juró amarte para siempre, vuelve 8 años después de que te casaras con su mejor amigo y tú juras que ya lo olvidaste pero derrepente te roba un beso, luego va a tu casa y te dice que él sigue amándote  y tú te das cuenta que lo amas también a pesar de los años que pasaron, pero un par de días después te enteras que viajó sólo con la novia que ahora tiene y dice amar?
-¡Joder, Vai! Primero, que zorra para casarse con el mejor amigo.
Me sentí ofendida con eso, pero no dije nada.
-Sigue…
-Bueno, que pendejo el tipo también, porque dice que te ama y se va con su novia de viaje, es obvio que se la van a pasar…
-¡No digas esa palabra que suena horrible!-la interrumpí frunciendo el ceño.
-¡Ya! Teniendo relaciones cada que pueden. ¿Mejor?
-Mjm.
-Y… ¿De dónde sacas esa historia? ¿Algún novio que tuviste vino a verte?
-No, no. Claro que no. Una novela que vi… por ahí. ¿Entonces qué harías?
-si ella está casada con el mejor amigo… que siga con él, ¿o es que acaso  no lo ama?
-Lo ama, pero… ¿Se puede amar a dos?
-No, siempre hay uno al cuál se ama más. Esa protagonista, que perra. ¿Qué novela es para verla?
-Eh…-buscaba algún nombre ridículo en mi cabeza, uno de telenovela. Así que soy una zorra…-Amores prohibidos, la vi en youtube, no sé cómo.-sonreí tontamente.
-Ah, bueno.-siguió comiendo su manzana y hojeando una revista.
-¿Entonces qué crees que debería hacer la zorra esa?-proseguí con el tema.
-Si está casada… ya te lo dije. Debería seguir con su marido, pero si no lo ama, debería luchar por su amor, comete un error si sigue con su esposo, encima de zorra mentirosa.
¡Eso si me dolió!
-Sí, que… zorra. ¿Y la novia?

-Te apuesto que está con ella para llenar el vacío que siente. O sea, imagínate ver a la mujer que amas con tu mejor amigo, ¡Auch!  Y tienes que apoyar a tu mejor amigo, en sus problemas, imagínate si le cuenta cosas de él y su esposa, como se pelean y él aconsejando. Es complicado, la novia… es una pantalla multiusos. Para sacar celos, para no parecer el idiota que sigue sólo y amando a la misma mujer toda su vida, para que lo admiren por su chica bonita, de seguro la novia es bonita.-asentí.- ¿Vez? Pero bueno, todas las telenovelas son así, al final ella le dice que lo ama, deja al marido después de tantos años de mentira, él deja a su novia bonita, se casan y para aumentarle drama, ella lo deja plantado porque siente que ama a su marido y la misma mierda de siempre. Por eso odio las telenovelas.-le dio una mordida a su manzana, la forma tan fluida como hablaba… tan suelta de huesos me asombraba algunas veces. Yo era muy sensible, Fer siempre la fuerte. Contrastábamos muy bien, por algo era mi mejor amiga.
-Sí, buena opinión. Pienso igual. Que zorra.-me aclaré la garganta y seguí almorzando mi ensalada.
Al llegar al trabajo después de almorzar, observé bien a Fer. Ya no llevaba una minifalda ni una blusa pegada. Tenía un pantalón y una blusa más suelta.
-Oye, ¿Vas a mi casa después del trabajo? Quiero contarte lo de Fran.
-Bien.

Ese mismo viernes, fuimos a su casa. Cuando se cambió los tacones y a ropa de trabajo, la vi bien. Traía un short pequeño y un polo pegado. Su embarazo empezaba a hacerse notar.
-¿Cuántos meses vas?
-ya casi 4. Estoy más gorda, por eso estoy usando ropa ancha. Vai, le dije a Fran que el bebé es suyo y me dijo que quiere una prueba para saber si le digo la verdad.
-¡Oh, no! ¿Qué harás?-me preocupé un poco. Cada vez el problema empezaba a crecer.
-¡Qué haremos!-me corrigió.- Porque tú vas a ayudarme. Si no logro disuadirlo, tenemos que hacer un plan, falsificar las pruebas o…
-¡Hey, hey! No.-me miró extrañada.-Fer, estas construyendo mentiras sobre otra. Si sigues así, no vas a poder pararla y vas a terminar perdiendo. Todo sale a la luz algún día.
-Hasta que ese día llegue, debo seguir con esto. Vai, tienes que ayudarme, eres mi mejor amiga.
-Y lo soy. Pero no siempre vas a oír de mí lo que quieres. Esto está mal, empezando por no decirle a Tom que es el padre.
-¿Para qué? Él no lo aceptará.-cruzo los brazos y empezó a caminar de un lado a otro.
-¿Cómo lo sabes si ni siquiera le preguntaste?
-¡Ni que no conocieras a tu hermano, Violet!-me miró incrédula.

Bueno, pero Tom había cambiado, habría que preguntarle…
----------------------

-¡Qué raro que me llames! O de seguro es por Bill, ¿Te lo paso?
-¡NO! –grité fuertemente que hasta Andi me miró asombrado. Le sonreí y seguí hablando con mi hermano.-Es contigo con quien quiero hablar. Sólo conversar, ¿Qué tal tu día?
-Bien, Vai. ¿El tuyo?-dijo desanimado, como siempre.
-Sí bien. Oye, quería saber… ¿Recuerdas cuando dije que estaba embarazada?
-Sí.
-Era un embarazo psicológico.
-Lo sé, Vai. ¿Por qué me lo dices?-inquirió Tom.
-¡En serio! Creí que no lo sabías.-fingí admirarme- ¿Te gustan los niños? Porque  a lo mejor, si estaba embarazada, te lo mandaba unas semanas para que cuides a tu sobrino y le enseñes a tocar guitarra.
-¿Con unos meses le enseñaría a tocar guitarra?-soltó sarcástico.
-No, o sí… ¿Qué harías con un bebé, Tom?-empecé a introducir el tema disimuladamente, aún no se daba cuenta.
-Bueno… no sé. Lo engreiría mucho, mi primer sobrino. ¡Wow!
-O sea ¿Te gustan los niños?
-Sí, Vai. Me gustan… cada que veo un juguete en las tiendas… me pongo a pensar en mi hijo, con quien lo tendré y como será… -empezó a soñar con un niño.-Pero es algo complicado con mi vida agitada.-cayó de su nube abruptamente, íbamos bien.
-Ya Veo. Tom, yo sé que encontrarás a esa chica, que quizá está más cerca de lo que piensas y…
-¡Fernanda te dijo que me llamaras! Porque tú nunca lo haces, ¿Acaso está ella ahí?-se exaltó.
-¡No, no, no, no! No fue ella, fui yo la que se acordó de ti. Si Fer está bien con su novio, Fran, lo ama lo adora y  ama a tu bebé también.-hablé atropellando las palabras, genial, me puse nerviosa. Tom se quedó callado, por un momento pensé que le colgué por error.
-¿Tom? ¿Sigues ahí?
-¿Dijiste tú bebé?-tartamudeó.- ¿O sea… es mío?
La respiración se me fue. ¿Dije eso? ¡Y no me di cuenta! ¡Vai, eres una estúpida!
¡Fer va a matarme, Fer va a matarme!
-¿Yo… dije eso? ¡Ja! ¡Error, me equivoqué! Dije su bebé, el de ella y Fran. ¡Pff! ¡Qué tonta!-intenté fingir riendo o hablando lo que sea.
-Vai, no soy un idiota, respóndeme algo con honestidad. ¿Ese hijo es mío?
La sangré huyó de mis mejillas, moría por decírselo, pero Fer me iba a matar. Era su problema aparte, no mío.
-Tom, debo colgar. Te quiero.
Colgué de inmediato.
-¡Soy una imbécil!-me grité a mí misma.-¡Vai, eres una tonta, idiota, todo!
Me apoyé en la pared de la cocina tapando mis ojos. La puerta se abrió.
-¿Qué pasó?-preguntó él. Sentí su aroma, se había echado perfume. ¿Iba a salir? Me giré para verlo. Estaba de espaldas sirviéndose un vaso de agua. Fruncí el ceño.
-Le dije indirectamente a Tom que el hijo es suyo.-le respondí  aún sorprendida la verlo cambiado y muy… sexy.
-Fer va a matarte.
-¿Vas a salir?-pregunté intentando no parecer curiosa o… CELOSA.
-Sí, con unos… amigos. A tomar algo y… ya vuelvo más tarde.-se giró para verme y sonreírme.
-y… ¿No vas a almorzar conmigo? Son las 2:20 de la tarde.-miré mi reloj.
-No mi amor, hoy no. Te amo, ya vuelvo.-dejó un beso en mi frente. Yo parpadeaba sin entender.
Salí tras él.
-¿Por qué no… no me dijiste nada? Ya había planeado nuestra tarde y…
-Lo siento mi amor, no lo creí importante. Aparte es sólo un sábado cualquiera, ya al próximo almorzamos.
 
El corazón seme partió. Me mandó un beso volado y salió. Me asomé por la ventana de la sala mirando para abajo. Unos minutos después, salió con su carro rumbo a alguna parte de la ciudad.
Lo había olvidado… le dijo a este día un sábado cualquiera. Un día como hoy cumplíamos  9 años de noviazgo y él lo había olvidado.
Una lágrima cayó al suelo, la vi y me fui a sentar en el sofá.  Había preparado un almuerzo, juntos, había cocinado su plato favorito, después pensaba en salir a ver algo al cine  e ir a cenar al restaurante dónde me dijo si quería casarme con él, justo en la misma mesa, al frente del mar. Después podríamos culminar la noche haciendo el amor y… un día genial.
Pero no, él prefería salir con sus amigos… ¿Perfumado?
-Él jamás te engañaría, Vai. Al menos estás segura de ello.
-----------------
-Bill, mi amor ¿Me amas?
-Sí.-contestó con la Mirada fija en el horizonte.
-Entonces… supongo algún día nos casaremos. Y será una boda increíble, a lo grande, por supuesto. Invitaremos a Madonna, Aerosmith, tanto que te gustan, a Nahomi, a Paris, invitemos a Lady gaga también. ¡Será increíble! Quiero casarme en… París, sí, justo en un lugar cerca a la torre Eiffel y de luna de miel, vámonos a las Maldivas, deben ser hermosas. Y pasamos nuestra luna de miel, juntos y… será increíble.-visualizó todo en su mente, su vestido, la playa, el mar, París.
Bill sólo pensaba en el sol, ese día que la vio casarse y cuando ella le dijo que lo dejaría todo por él, que era capaz y él se negó. Tenía a la rubia abrazada por los hombros, ella muy encogida hablando de algo y él sólo pensando.
 Era su novia. Ahora dormía hasta con ella. La quería, pero no tanto. Pero Bill tenía la esperanza de lograr amarla alguna vez como lo hizo con Vai o quizá más. Tenía que olvidarla.
-¿Me estás escuchando?-reclamó la rubia.
-Sí, amor, Claro. Ya nos casaremos algún día, pero no hablemos de eso ahora. Porque no mejor, vamos a la habitación y dormimos un poco.
Se puso de pie, se estiró e intentó ir. Su novia lo sujetó del brazo y lo beso sin previo aviso, poco a poco fue por su cuello, a quitarle el saco… Bill sólo se dejaba, se sentía un lindo títere de una rubia hermosa pero a quien no amaba.
-¿Por qué mejor no hacemos otra cosa?-se insinuó.
-Claro.-accedió fríamente. Ella sonrió y lo besó con pasión, Bill no quería corresponder, pero se dio cuenta que si no lo hacía, seguiría pensando en ella, ¿Por qué no olvidarla por un momento? Era lo mejor. Además, no era un pecado tener sexo con su novia, ¿Cierto?
 La levantó  en brazos y la llevó a la habitación, ella sólo tenía los ojos cerrados besando a Bill.
------------------
-¿Sería capaz de ocultarte algo así?-cuestionó Georg muy interesado en el tema.
-¿Por qué no? las mujeres son complicadas. A lo mejor intenta sacarte celos, Tom. Como tú le sacaste la vuelta con otra, la Olsen.
-Pero un hijo, Gus. Eso es algo serio.-disuadió de esa idea a sus amigos.
- Y si ese hijo fuera tuyo ¿Tú lo aceptarías?-esta vez, fue Georg el que preguntó.
-Yo… no lo sé. No me siento listo para tener un hijo pero… si fuera mío, claro que lo aceptaría. Fer es la chica a quien más amo y siempre soñé tener una familia con ella es sólo que… no pensé tan pronto.
-A lo mejor piensa que eres tan inmaduro que si fuiste capaz de engañarla 2 veces, y esto que no sabe de las otras, ¿Por qué serías capaz de afrontar tremenda responsabilidad?
-Es cierto, Gustav. Soy un inmaduro. Pero la amo, ella no sabe que he cambiado. Fui un imbécil por haberla engañado tantas veces, si tan sólo pudiera hablar con ella…
-Llámala o ve por ella, sé que te ama.
-No, Gus. No creo que quiera verme después de haberle pegado a su novio.
-Oye, Tom, no se te pasó por la cabeza que… realmente Vai pudo haberse confundido y dijo eso sin darse cuenta. Quizá el hijo si es de ese.-Georg planteó una nueva opción, podía ser cierto.
-Mierda… puede ser, Vai anda media perdida y peor con lo de su embarazo psicológico. Hace semanas, Andi me llamó contándome que Vai estaba tomando todos los días hasta perder la conciencia y que probablemente sea por ese embarazo. Andaba preocupado por mi hermana.
-¡Pobre enana!-rió Georg.
-Así que… gran excusa para ir a Berlín a ver a tu hermana.-sonrió Gustav. Tom correspondió, gran excusa.
------------------------
-¿Te hice esperar mucho? Tuve que llevar a mi sobrina a un evento en su colegio, hoy sábado. ¡Qué tontera!
Se sentó muy rápido al frente suyo, era una mesa para dos. Él sólo sonreía. Traía un vestido, corto, como siempre, pero era más sencillo. Unos Stilettos negros y su bolso del mismo color. Llevaba el pelo lacio esta vez.
-¡No, Shania, justo llegué hace unos minutos! ¿Qué pedirás?
-Oh, bueno. Una ensalada de  lechuga y tomate para comenzar.-le guiñó un ojo, Andy sólo sonrió. Mujeres, siempre cuidando la línea.
-Bien, cuéntame cómo te fue hoy.-inició conversación bebiendo un poco de agua.
-Genial, tuve un gran día.
-¿Tu esposa? ¿Le dijiste que saldrías conmigo?
-¡Claro! Y ella confía mucho en mí, aparte que le caes muy bien.-mintió.
-¡Genial! Me gustaría un día invitarlos a mi depa a comer algo.-propuso muy animada.
-Por supuesto. Sería un honor.
Conversaban amenamente, poco a poco logró que Andi le contara todo, le aconsejó algunas cosas, él empezaba a confiar más en su amiga, ella se ganaba su confianza, todo marchaba aparentemente bien. De pronto, el celular de Andi sonó.
-Debe ser Vai, se excusó. Lo vio y era un recordatorio.
-Contéstale.
-Es que… no… ¡Demonios! Me tengo que ir. Cuídate y gracias.
-¿No comerás conmigo?
-Eh, hoy no. Te lo recompensaré, lo juro. Adiós.
La dejó sentada, ella se enfadó un poco, pero seguiría comiendo.
Andi salió corriendo de allí, buscó una florería y compró rosas rojas,  muchas de ellas. Por ello Vai le dijo que había planeado su tarde y se veía confundida. Como pudo olvidarse de sus 9 años de noviazgo. Se sintió culpable por ello.
----------------
-¿Qué haces aquí?-inquirió mi madre.
-Es que… Andi olvidó que hoy cumplíamos 9 años y se fue con sus amigos, encima dijo que era un sábado cualquiera, mamá.
Rompí en llanto, siempre recurría a mi madre en estas ocasiones.
Hizo lo de siempre, oírme, darme un mate y… el timbre sonó. Andreas pasó con un ramo de flores.
-Lo olvidé.-se excuso ocultando su rostro, avergonzado… creo.
-¿Es todo?-dije enfadada.
-No… te amo, Vai. Perdóname es sólo que…
Me explicó sus razones, no las oía ya que mis ojos se detuvieron en una hermosa flor violeta que estaba encima de la mesa. La vi sin pétalos, arrojada en el piso en mi mente.
¡Claro! Haciendo memoria, lo recordé. Eran los pétalos que Bill había dejado después de ver cómo me besé con su mejor amigo en el hospital hace muchísimo tiempo.
¿Es que acaso todo me iba a recordar a él toda mi vida?
“Necesito tomar algo”-pensé en mi mente.
Dejé a mi esposo hablando sólo y fui en busca de licor en la cocina. Abrí el refrigerador, los reposteros, rebuscaba en todo lugar, sólo ensimismada.
-¿Qué haces, Violet?-me interrumpió.
-Necesito…-balbuceé. Era como si a una represa de agua, se le hacía un agujero. De pronto, la presión de toda el agua adentro, necesitaba salir por el pequeño agujero, y al no poder, tenía que romper las paredes. Así me sentía, todo empezaba a fluir cada vez más rápido, si no tomaba algo, sentía que algo malo me pasaría.
-¡Basta, Vai, no vas a tomar nada!-me ordenó.
-No eres nadie para decírmelo.
-Bien, si no es por las buenas, será por la fuerza.

Se acercó a mí y me levantó del suelo. Por más que hice berrinches y gritara que me bajara, no lo hice. Terminé llorando.
Ahora estaba en el auto rumbo a casa, limpiando mis lágrimas y Andi a mi lado muy silencioso.
-Esto está muy mal. No puedes resolver tus problemas emborrachándote.
-Tú tuviste la culpa esta vez.-me escabullí de la responsabilidad culpándolo, aunque al fin y al cabo, hace unas horas estaba bien hasta que él se fue con sus amigos. Así que sí tenía la culpa.
-Eres ya adulta para culpar a los demás de tus problemas.
-¡Tanto qué te quejas que soy una niña! ¿Entonces, por qué te casaste conmigo? ¡Maldita sea!-chillé para llorar de nuevo.
-¡Porque te amo! ¿No lo entiendes?
-¡Y si me amas, acéptame como soy!- puntualicé.
El resto del trayecto, fue aún peor. Él estaba idiota y yo, algo deprimida. Apenas llegamos a casa, me encerré en la habitación. Por más que tocó, porque tenía sueño, no le abrí y dormí sola. Supongo él se acomodó en el sofá.

Era domingo, y no salí de mi habitación, lo escuchaba tocar, querer hablar conmigo… me quedé ahí todo el día.
El lunes, fue casi igual. Sólo que tuve que ir a trabajar.
-Fer, ¿Crees que soy alcohólica?-le pregunté mientras almorzábamos.
-No… creo. Ya deja de tomar, pareces una niña caprichosa.
-Otra…-suspiré aburrida de escuchar el mismo término. “Niña”
-Es que eso pareces algunas veces, aparte que…-su vista quedó fija en alguna parte y sobre abrió los labios.- ¿Quién es esa tipa?-dijo algo asqueada.
Tuve que girar fastidiada. Mis ojos se abrieron también, era Shania, Andreas y su jefe, Henry Oxford. Justo el hombre que me felicitó cuando Andi me propuso matrimonio en el restaurante, ahora estaba que lo llevaba con una chica a todas partes, pero no cualquier chica, sino ¡Esa!
-Shania. La supuesta mano derecha de su jefe. Y la zorra que quiere meterse con Andreas.
-¡Qué exagerada!-regresó la vista a su comida-Estás viendo cosas dónde no hay nada.
-Fernanda, somos mujeres, tú y yo conocemos las miradas de una chica que está coqueteando y que pretende algo más y las de una amiga.
Masticó su comida más despacio con la mirada perdida.
-Tienes razón.-coincidió conmigo. Se volvió a mirarla por unos minutos, todos su gestos corporales, iban dirigidos a Andi, no dejaba de mirarlo y sonreírle, de cruzar las piernas y subirse la minifalda un poco más.
-Amiga,-me dijo muy seria.-No es por nada, pero… cuida a tu marido.
Yo, que estaba mirando de reojo a mi esposo, al oírla, me giré alarmada. Fer sólo torció el gesto y se puso de pie.
Me sentí insegura y desconfiada, por primera vez en mi vida de casada. ¿Y si Andi quería engañarme?
-Ya vengo.
Me arreglé el cabello y respiré profundo. Me acerqué a paso seguro y me quedé parada justo detrás del asiento de la zo… ¡Amiga de Andi!
Ella al percatarse de la presencia de alguien atrás suyo, se volvió. La sonrisa coqueta de su rostro, se esfumó de inmediato. Se puso de pie y me miró con rabia y cólera, yo hice lo mismo. Luego, tan hipócritamente, me sonrió.
-Hola, Vai. ¡Qué linda estás hoy!-me halagó.
-¿Sí? Gracias, me gustaría decir lo mismo.-hice una sonrisa sarcástica mientras que la suya se volvió a ir. Andreas oprimió los labios.
-Seños Oxford, ¿Cómo está? Me agrada verlo de nuevo.-dije con ternura.
-Bien, Violet, conversando con mis manos derechas.-me tomó la mano muy fuerte, al parecer si se alegraba de verme.
-Hola, mi amor.-lo saludé con el gesto endurecido. Pero aún así, me acerqué a él y junté mis labios con los suyos. Un beso profundo, pero suave y romántico. Podía sentir la mirada de Shania clavada en mi espalda. Después de besarlo, lo abracé y me giré para verla. Se cruzó de brazos y miró a otro lado. Andi estaba un poco incómodo.
-¡Qué linda pareja!-admitió su jefe.
-Gracias, señor Oxford, ¿Qué haciendo por aquí?-inicié una conversación.
-Almorzando y hablando de proyectos, Andreas te tiene una sorpresa, Violet.-me advirtió.
-¿Así, cuál? –lo miré, él estaba que miraba al suelo.
-Me ascendieron, es eso.-contestó desanimado.
-Ahora es gerente, yo viajaré a Italia mientras él se queda aquí dirigiendo todo. El nuevo gerente de la empresa.
-Vaya, mi amor, te lo mereces.-repuse- Ya veremos tu regalo en la noche.-agregué coquetamente y guiñándole un ojo.
-Violet…-murmuró en mi oído.
-Me voy, un gusto verlos. Adiós, mi amor, hasta luego, señor Oxford.-la miré a ella.-Adiós, Shania.
Me sonrió con la misma hipocresía y me fui. Fer esperaba apoyada en mi auto con una cara… un tanto desagradable.
-¿Contenta con tu escenita de celos?
-¡Pero si tú dijiste que tuviera cuidado!-reclamé.
-Sí, pero no que armaras una escena vergonzosa.-se subió al asiento copiloto.
-¿Eso hice?-inquirí preocupada subiendo al auto, también.
-Sí, bastaba con conversar con él en la noche o no sé. Pero no te preocupes Vai, sólo una chica y quizá Andreas notarían una escena de celos. Despreocúpate por su jefe.

---------------------------------
-Creo que no le caigo a tu esposa.-admitió Shania con “tristeza.”
-No digas eso, si tú eres muy dulce. Vai anda de mal humor. Tú ya sabes por qué.
-Sí, bueno. Tienes que comprenderla, pero se nota que te ama… aunque al parecer… no confía mucho en ti.-le dio énfasis en la última frase.
-¿Por qué lo dices?-preguntó de inmediato deteniéndose.
-Es obvio, Andi. Cree que tu y yo… debe ser por lo del sábado.
-No… creo. Vai es… así. Oye, tengo que dejarle esto a Stephen, nos vemos.
-Claro.-accedió ella muy dulcemente.
Fue a su oficina y esperó unas horas mientras hacía su trabajo. Quería llamar a casa de Andreas y cerciorarse de algo.

-Hola, Andi.-lo saludó al verlo. Ya eran 4 de la tarde.
-Hola, vine a despedirme, ya acabé con todo, nos vemos mañana, Shania.
-Claro, pero antes… hazme un favor, explícame esto porque no lo entiendo, ¿Podrás?
-¿Es mucho?
-No, sólo 200 hojas.-sonrió y él terminó accediendo.
-----------------------------

-¡Qué Andreas ni piense que ya todo se olvidó! Dormirá en el sofá de nuevo.-grité apenas llegué a casa. Eran las 5, y yo sólo moría de cólera por lo que vi en el almuerzo. De pronto, el teléfono sonó, contesté contra mi voluntad.
-Eh, hola, Violet, ¿Estará Andreas?
-No, aún no llega.-contesté mirando el reloj, ya debería estar aquí.
-Oh, ¿Dónde estará? Salió hace rato de la oficina, creí que podría encontrarlo.
-¿Con quién hablo?-pregunté algo molesta.
-Con Shania. ¿Podemos hablar?
-Ah, tú… estoy ocupada.
-Sólo unos minutos, por favor.
-Bien…-acepté a regañadientes.
-Creo que no te agrado. Quiero que sepas que me pareces una persona muy linda y tu amor por Andi es hermoso. Él es un chico muy bueno y… hombres como él no hay…
-¿Puedes ir al grano?-la interrumpí con frialdad.
-Eh, claro. Si es por lo que salí con Andi el sábado, no pasó nada entre nosotros, sólo tomamos algo de café e íbamos a almorzar, pero se fue.
-¿Qué tú… qué?-recordaba perfectamente las palabras de mi marido ese día, iba a salir con AMIGOS.
Pero era obvio, iba muy bien vestido y perfumado, él me había mentido… para salir con otra mujer.
-¿No te lo contó? Qué extraño. Él me dijo que sí. Es que quedamos para salir hace tiempo, a almorzar, y bueno, el sábado le pareció un día genial, dijo que no tenía nada que hacer, así que…
-Sí me dijo, sólo lo olvidé. –Contesté tajante.- La puerta suena, debe ser mi esposo, hablamos otro día, adiós.
Le colgué y me senté en el sofá. Si no era por el bebé… era esta mujercita…
Mi matrimonio se estaba yendo por la borda.








1 comentario:

  1. Ahh Me encanto El capitulo... Tom Tom ahh ve a buscar a Fer ahh.. Bill te odio por acostarte con Emm como se llama? Olvide su nombre xDD hehe y Shania quiere o no quiere algo con Andreas? Estoy confundida... siguele

    ResponderEliminar