jueves, 8 de diciembre de 2011

11° CAPÍTULO


El tiempo siguió su curso… me di cuenta que me estaba quedando sola. Bill se casaría pronto, Andreas… ya no era nada mío, Fer pronto daría a luz ya iba en el séptimo mes de embarazo, para la gente que no conocía la verdad en el octavo y Tom no se le proponía, Georg andaba con su novia y a Gustav se le dio por tatuarse toda la espalda.  No había escuchado absolutamente nada de Bill… a su novia la veía a diario en las noticias de famosos en la  televisión.
 Ya tenía la sala amoblada y tendría una entrevista de trabajo en unos días. Lo que sea con tal de no ver a Andreas nunca más.

Estaba sentada en el piso tomando café, mirando afuera de la ventana. Era un sábado, 12 del día. El teléfono sonó.
-¿Sí?
-¿Vai?-respondió una voz masculina desde el otro lado del teléfono.
-Perdón, ¿Con quién hablo?
-¡Henry Oxford!
-¡Ah, señor Oxford!... es un gusto… oír su voz.-tartamudeé. Era el jefe de Andreas… a lo mejor Andreas le pidió que me llamase… aunque él y yo no somos nada… No creo que quiera regresar conmigo o pedirme perdón… ¿Por qué me llamaría?
-¿Es cierto?
-¿Es cierto qué?-salí de mis pensamientos.
-Lo  repetiré de nuevo. ¿Estás bien?
-Sí, muy bien. ¿Decía?
-Leí tu carta de renuncia. No puedes dejarnos, Violet.
-¡Ah! Era eso… -pensé en voz alta… había olvidado que le dejé una carta de renuncia el día de ayer.- Sí… ya lo había estado pensando… quiero ampliar mis horizontes, desarrollarme más profesional y personalmente. Deseo poder…
-Vai, ¿Es por Andreas?-me interrumpió muy paciente. Suspiré…
-Sí. Por él. No deseo verlo ni cruzármelo por el pasillo de la empresa. Espero me pueda comprender.
-Violet, escucha. Andreas se irá en unas semanas a Italia. Mi amigo se animó a contratarlo y se quedará ahí por un buen tiempo.
-¿Irá con Shania? –pregunté de inmediato. Moría de la curiosidad por saber si seguían en tal proximidad.
-Ehm… bueno… Vai tú sabes que ambos son mi mano derecha…
-Señor Oxford… quisiera preguntarle algo… pero deseo que sea honesto conmigo.
-¿Pregunta de trabajo?
-Como amigos que hemos sido.
-Adelante…-murmuró.
-¿Andreas y Shania tienen alguna relación amorosa? Ahora que él y yo no somos nada… puede salir con quien sea…
-Vai…-suspiró y se quedó en silencio.- No deberías preguntar  eso. Tú sola te haces daño. Es mejor…
-¡Señor Oxford, por favor! Necesito saberlo.
-Ambos se llevan muy bien, Violet. No te diré más. Me gustaría que te quedes en la empresa pero si deseas irte no puedo retenerte. Nos vemos el lunes para conversar mejor. Que tengas un buen  día.
-Adiós.-colgué y me quede pensando. Eso era un sí… decidí prender la televisión en busca de alguna buena película. Apareció Enrique Iglesias y un show de chisme de famosos. Era el canal que solía ver en busca de Bill o Sophie…  Me quedé mirando. Al parecer Enrique había sido visto con una mujer en un club… bueno, su fama de mujeriego… su enamorada debe estar acostumbrada.

-Y ahora, la hermosa modelo Sophie Cricquets fue vista comprando en la tienda de Vera Wang un hermoso vestido de novia. ¿Matrimonio a la vista?

-¿Sigue con eso?-dije en voz baja recordando las palabras de Bill diciendo ella no significa nada para mí… la estaba dejando ir lejos…

-¡Hola, E news!-saludó ella muy animada.
-Sophie, ¿Sigues modelando?
-Claro. En la semana que viene, tengo que viajar a Milán. Luego regresar y alistarme para Dior.
-¿Y cómo está Bill?
-¡Ay mi cosito! Estamos planeando nuestra boda y ahora mismo estoy comprando el vestido. Él está en el estudio trabajando en su nuevo álbum. Me tengo que ir, ¡Adiós E! Muah.

-¿Planeando?.... mejor apago la televisión…

Me recosté en el piso, mirando al techo de mi sala. Mi vida emocional era un desastre… me puse de pie. Saqué una botella de tequila de la cocina y me tomé media botella de un sorbo. Las lágrimas empezaron a caer. Recordar pasajes de mi niñez, adolescencia… Bill… Andreas…  Romina… personas que a la larga  haciéndome daño me volvieron fuerte… ¿Cuánto podría resistir? De pronto… la silueta de Bill apareció… sí, era él… no podía estar alucinando. Dejé caer la botella y me quedé mirándolo.
-¿Por qué eres así?-inquirí llorando.
-Violet eres muy débil… ¿Alcohol? ¿Es esa tu solución?
-¡Por qué siempre respondes con  otra pregunta! ¡DIME!
-No hay nada que decir. Hermanita, olvídate de mí. ¿No escuchaste que Sophie está buscando su vestido de novia? Me voy a casar.
-Pero tú dijiste que no la amas.-repliqué sollozando.
-¿Y qué? Es bonita, rubia, tiene un lindo cuerpo y es hueca. ¿A quién le importa?
-¡Pero tú dijiste que sólo te casarías por amor!
-¡Pero tú dijiste!-me remedó y se rió cruelmente. – No voy a dejarla sólo por ti. Ya me quedó claro que no me amas, jamás me amaste…
-¡Sí te amé!-lo contradije levantando la voz, sentada en el piso.
-¡Sí me hubieras amado, no tu hubieras casado con Andreas! ¿No? A ti no te importó lo que yo sentí… Es Bill, un idiota romántico, ¿A quién le importa lo que ese sujeto piense o sienta? Y la verdad que a mí no me importaba el resto, sólo lo que tú pensabas y sentías… me alejé. Te digo que no puedo más… regreso por tí, pero resulta que amas a Andreas. Andreas te deja y ahí consideras a este idiota, -Se señaló-¿No? La última opción, el plato de segunda…
-¡Basta!
-Escucha bien, ya no te amo. Haz lo que quieras con tu vida ¡Pero déjame a mí hacer la mía en paz! Como dices tú, fue un amor de juventud. No sabíamos lo que hacíamos. Adiós niñita.
-¡No, no te vayas! Te amo.-grité intentado ponerme de pie. Bill se detuvo, se giró lentamente y se acercó a mí dando pasos muy lentos, con esa sonrisa cruel y perversa que jamás había visto en su rostro, con la mirada llena de odio. Se dirigió a uno de los cajones del repostero y sacó un cuchillo. Me asusté mucho.
-¿Qué… qué haces? Guarda eso.
-¿Quieres que me quede para verme sufrir? ¿No? Quieres ver a Bill sufrir.

Con el cuchillo trazó una línea en su brazo dejando la sangre salir mientras sus ojos no quitaban la vista de los míos. Ni un atisbo de dolor demostraba su rostro. Corrí hacia él y separé la mano que sostenía el cuchillo de su piel ubicándola detrás de su espalda. Nuestros rostros estaban muy cerca, él seguía mirándome misteriosa y diabólicamente. Me  rodeó en un abrazo inocente.
-¿Me quieres besar?-preguntó jugando conmigo. De pronto, en el reflejo de la tetera vi como la mano que sostenía el cuchillo empezaba a levantarse.
-¿Me quieres…?-murmuré para empujarlo. Lo vi caer encima de la mesa mientras yo corrí a encerrarme en el baño. Cogí mi celular en el camino.
-¡Dios mío!-exclamé.
-Abre la puerta, Vai. –tocó suavemente.
-¡No puede estar pasando!... Lo estás soñando… el alcohol te está haciendo alucinar
-¿Vai? No me hagas entrar por la fuerza.
-¡Déjame en paz! ¡Tú no existes!-lloré. Marqué el número de Fer mientras él empezaba a tocar la puerta con desesperación.
-¿Aló?
-¡Fer, ven por favor. Bill me quiere matar!
-¿¡Qué?¡ -chilló asustada
-¡No sé qué me pasa, creo que es la otra yo! ¿Te acuerdas?
-¿De qué diablos hablas? Bill está en Los Angeles.
-¡Mi mente me está jugando un truco entonces! –Deduje  entre sollozos-¡Déjame en paz!-le grité a Bill para continuar hablando con ella.- ¡Por favor ven!
-Voy, Violet. No te muevas, ¿ok?
Colgué y Bill dejó de tocar la puerta. Respiré profundo intentando tranquilizarme, intentado saber si era real o no… Parecía una película de terror donde lo peor estaba por comenzar.
-Sigo aquí.-me dijo desde el espejo. Mi corazón se aceleró. Su brazo seguía sangrando y su sonrisa no se borraba. Me estaba hablando desde el espejo. Eso era imposible.
-Tú no… no puedes ser real…
-¿Quieres probarlo?
-¡Basta!-oprimí los ojos por unos segundos. El silencio invadió el baño. Los fui abriendo lentamente y él seguía ahí.
-Sigo aquí, Violet.
-¡no eres real, no eres real!
-¡Eres tan patética!... Yo, Bill, te odio. TE ODIO.
-¡Basta!-volví a musitar. De pronto, lo oí una vez más diciendo que  me odiaba. Con todas las fuerzas reunidas en mi puño, destrocé el espejo. Escuché como se partían al chocar con el piso. Me dejé caer. Todo había terminado. Tomé mis cabellos y prometí no volver a tomar. Abracé mis piernas esperando por Fer. Tenía miedo que volviera a aparecer. De hecho, no era porque había intentado matarme lo que me asustaba, eran las palabras que habían salido de sus labios. Tan dolorosas y afiladas. Por un momento creí que era Bill y que de verdad había dejado de amarme…

No sé cuánto tiempo pasó. Perdí las horas. Tenía mucho miedo. De pronto, tocaron con desesperación la puerta del baño asustándome.
-¡Vete y déjame en paz!-grité alejándome de la puerta refugiándome en la ducha.
-¡Vai, soy Fer!-chilló.
-¿Cómo sé si eres tú?
-¡Puedes dejarte de tantas mierdas, Violet!
Ok, si era Fer.
 Abrí la puerta e intenté llorar en su hombro pero me apartó.
-¿¡Estás loca!?-dijo mirándome con preocupación y… algo de aversión.  Me cogió de la mano izquierda y me llevó a la cocina. Al entrar, yo esperaba ver la mesa en el piso, rota. Todo estaba en orden, sólo mi botella de tequila ya evaporada y los pedazos de vidrio. 
-Dime, ¿Te drogas o algo?-alegó abriendo cada cajón y puerta del repostero.
-No…-respondí tímidamente. Me di cuenta que mi mano sangraba, mis nudillos para ser exacta. –Las vendas están en el baño de mi habitación junto con el alcohol.
-Gracias.-soltó con ironía. Me tomó del brazo cual madre molesta toma a su hijo y me llevó a mi habitación. Le mostré los cajones, sacó las vendas y me curó o al menos hizo lo que pudo. Colocó sus cabellos tras las orejas y se sentó en la cama mirándome y a la vez acariciando su abultado vientre. Yo seguía todavía pensando que en cualquier momento mi hermano asesino entraría por la puerta y me apuñalaría…
-Vai, ¿Qué pasó?
-No sé…

¿Cómo iba a contarle?

“La estúpida rubia, novia de Bill, dijo que se van a casar y que están planeando su boda cuando Bill me dijo que no la amaba y me amaba a mí. ¿Entiendes? ¡Me muero de celos y cólera! “

No. No podía decirle eso. Fer no tenía la más mínima idea de que yo amaba a mi hermano de una forma extraña. Sé que ella lo sospechaba, por la vez que nos vio en el hospital, pero supongo ya lo había olvidado. Era mi mejor amiga y no sabía mi más íntimo secreto.
-Claro. Te tomas una botella de alcohol sin motivos. ¡Listo! Eres alcohólica y eso te hace alucinar. Sé muy bien  lo de tu problema psicológico en la adolescencia… Pero, ya eres una mujer, no una niña.
  Pasó al menos 1 minuto para que se pusiera de pie y sacara su celular.
-¿Qué haces?-inquirí y me hizo una seña con la mano para que me callara. -¿Aló? Hola, llamo para inscribir a mi amiga que tiene problemas de alcohol y quiero saber cuándo puede  empezar a ir. Si… Se llama…
-¡No!-le quité el celular y colgué. Se quedó mirándome.
-¡Esa es la solución! Vai, necesitas ayuda profesional. El alcohol no resuelve…
-¡Fer, no! No… no entiendes. Tú no entiendes.
Empecé a caminar en la habitación. Le cuento, no le cuento, le cuento, no le cuento…
-¡Explícame! Quiero ayudarte. Eres mi mejor amiga. ¡Me preocupas! Entiendo que es tu esposo, el divorcio, la perra de Shania, tu búsqueda de trabajos pero el alcohol…
-¡FERNANDA! –grité harta de escuchar esa palabra.
–No tomo porque halle placer en hacerlo… Es que… Fer… Hay algo que tú no sabes.
Me miró extrañada.
-Siéntate. Sé que sonará repulsivo, indecoroso o inmoral…  pero es amor.
-¿Qué?
-Fer… recuerdas hace mucho tiempo viste a Bill dándome un… un… beso… en los labios en el hospital… pues en realidad él y yo…
-¡Ya lo sé! Y lo entiendo.-me respondió seriamente.
-Que tú… ¿Lo entiendes? ¿Qué?
-Sí, entiendo. Mi papá también me daba besos en los labios. Mi abuela mi madre y… lo sé. Es una muestra de cariño que hay entre familiares. Que Bill te de besitos en los labios es muy lindo. Son hermanos, ¿No?
-¡No, no, no, no! Fer tú no entiendes nada. ¡Nada!
Llevé las manos a mi cabeza en señal de desesperación. Esto iba a ser difícil. Oprimí los ojos ordenando mis ideas.
-¿Qué?-me miró frunciendo el ceño.
-Fer… hay algo que nadie sabe, ni tú. Sólo Bill y yo… -se acomodó y se sentó mejor en la cama. Proseguí.- Esos besos no eran de cariño de hermanos… en realidad era de algo más. Fer, yo amo a Bill pero como algo más.
-No entiendo.-titubeó empezando a asustarse.
-Dios…no lo hagas más difícil.-murmuré. Rompí en llanto. Iba a decir algo que no decía.
 -¿Qué?
-Fernanda, estoy enamorada de Bill.

1 comentario:

  1. Dios Tiff que capitulo... Rayos
    Perdon por comentar tan tarde, pero no tengo nada de tiempo... bien ya que estoy aquí aprovecho...

    Es un Gran capitulo-... Bill se casará con sophie? Rayos no quiero que se case en serio... Y Andreas ahhhhhh es tan descarado, pero creo que fue lo mejor que se separaran porque así ya no tienen nada que ver si pasa algo entre Vai y Bill... Y Fer Dios, que dirá con lo que Vai dijo.... Siguela Tiff Porfa quiero leer más :D
    Besos

    ResponderEliminar