Pasé la noche sola y confundida.
El día llegó y al fin hoy sería libre. Me levanté, me bañé y me puse la ropa que encontré que era la misma que traía el día que entré.
Me vi al espejo, recordé lo mal que me veía hace unos días. Ahora, me sentía mejor, pero aún así no pensaba salir de ese hospital con la cara lavada. No tenía ni un delineador, así que con los lentes de sol bastaría al menos.
Tendí la cama, dejé la bata doblada y me coloqué el reloj de mano. Eran 6:30 de la mañana. Me senté en el sofá en el que había estado Bill la noche pasada. Suspiré.
Tenía que ir por mis maletas y mudarme al nuevo departamento. Andreas debía seguir en Italia con Shania sin saber que su “esposa” por poco muere.
-Y por idiota.-me dije a mí misma. Tocaron la puerta muy despacio. El doctor normalmente entraba sin tocar. Fruncí el ceño y fui a abrirla.
-Vai, estás despierta… ¡A esta hora!-se sorprendió al ver su reloj.
-Tom…-sonreí- Ya no aguanto un día más. Quiero ir a mi apartamento y… quiero decir al departamento de Andreas y sacar mis cosas.
-¿Te vas?-me miró extrañado.
-Sí, compré uno hace unos días antes de… de venir aquí. Necesitamos tiempo y es mejor que él se quede con el departamento y yo me busque el mío.-bajé la mirada al suelo. Tom lanzó un largo e interminable bostezo.
-¡No entiendo qué haces aquí!-negué con la cabeza riéndome. Él no solía levantarse temprano.
-Bill tiene la culpa. Iré por café, ¿Quieres algo?
-Sí, chocolate caliente con café. Vainilla francesa, por favor. Mediano.
-Vale.-se dio media vuelta y se fue. Me asomé a la ventana, estaba un poco nublado y con una leve neblina, parecía que el día sería frío.
-Y yo no tengo ni una chaqueta conmigo.-murmuré cruzando los brazos.
-¿Contemplando la ciudad?
Di un respingo del susto y me giré. Era Bill apareciendo a mi costado, fruncía los labios y su mirada se perdía en algún lugar de la ciudad.
Me sentí muy incómoda y a la vez feliz de tenerlo ahí. Digamos que la noche anterior no había sido muy confortable.
-Sí… creo.-titubeé. Tenía tantas preguntas asaltando mi cabeza, quería saber porque se fue sin decir nada, que pensaba de lo que le dije y… quería pedirle que tome mi mano y me llevara a algún lugar donde no exista el dolor, la tristeza, donde estemos solos él y yo… para siempre.
-Creo que te asusté. Lo siento.-se disculpó. Levanté la vista a sus ojos de nuevo, él no correspondió. O no quería mirarme o bien no se había percatado de que lo miraba… lo cual era absurdo. Él no era ningún tonto.
-¿Tengo algo en la cara?-soltó de pronto dirigiendo sus ojos cafés a los mío muy sutilmente.
-N-no… nada.
-¿Por qué no dejas de mirarme?
-¡Arg!-renegué de mi misma y fui de nuevo al closet vacío fingiendo arreglar algo. Tenía que pensar en algo que decir…
Con el rabillo del ojo me percaté que se apoyó en la pared y cruzó los brazos. Intenté mirarlo, tenía los ojos clavados en mi espalda.
Regresé mi vista al closet y a lo que hacía. Doblar por cuarta vez la bata del hospital. Me preguntaba si aún me miraba… con cuidado, levanté la vista y… ¡Genial! Seguía mirándome muy serio.
Lo miré una vez más, dos… ¡Diablos, seguía observándome!
-¿Tengo algo en la espalda o en la cara?-inquirí con un tono molesto.
-En realidad, eso es lo que me sorprende. No tienes nada de maquillaje. No te veía así desde…
Se calló. Quitó la vista de mis ojos y ladeó el rostro. Rió nervioso.
-Desde hace… años.- me miró de nuevo y no me di cuenta que se había aproximado a mí y estaba ya muy cerca mío. Acercó su rostro al mío, mi respiración aceleraba. ¡Cómo le gustaba jugar conmigo!
-Tengo delineador si necesitas.-sonrió dulcemente.
-Gracias, pero no lo quiero. –repliqué sin pensar acercándome incluso un poco más.
-¿Estás segura?-sonrió captando mis pensamientos en el aire. Se aproximó aún más. Podía ver la pupila de sus ojos perfectamente, podría describirla detalladamente al igual que los lunares en su rostro.
-Sí…-me acerqué más mordiéndome los labios.
Miré los suyos, estábamos a centímetros, oía su respiración. Bill echó vistazo a mis labios. Íbamos a juntarlos. Después de 8 años… yo ya no podía dar un paso atrás. Estaba debilitada. Un estornudo nos recordó que no estábamos solos. Se dio media vuelta tomando una gran bocanada de aire y estirándose como si nada hubiera pasado. Tom apareció en la puerta con un poco de papel higiénico.
-Creo que me resfrié.-dedujo estornudando de nuevo.
-¿Mi vainilla francesa?-me aproximé. Saqué mi vaso, iba a beber un sorbo cuando el doctor me quita el vaso de las manos.
-¡Echada! Ultima chequeada.
Fruncí los ojos y me eché. Me revisó mientras Tom seguía estornudando y Bill observándome.
-Listo. Tiene que regresar en una semana para su cita con la psicóloga y un chequeo más. Si no toma las pastillas lo sabré, así que no me engañe o pretenda hacerlo.
Me guiñó un ojo, me deseó buena suerte y se fue.
-¡Vámonos!-musité feliz. Cogí los lentes de sol y me los puse. Sentí que me colocaron una chaqueta en los hombros.
-Hace frío.-puntualizó Bill, muy serio. Se había quitado la suya para dármela. –Tom, ve trayendo tu auto. Nos encontramos en la entrada principal.
Mi hermano asintió y se fue. Otra vez los dos, solos.
Caminamos en silencio hacia la puerta de entrada. Sentía claramente que me miraba de vez en cuando como si esperara algo de mí.
-Escuché que te mudarás.-rompió el hielo de pronto.
-Sí… planeo hacerlo hoy. Pero antes, quiero visitar a mamá y darle la sorpresa.
-En realidad ella sabe que salías hoy. Se lo dije en la mañana.-me avisó formando esa típica sonrisa torcida. Como me gustaba…
-¡Genial! Mi plan se arruinó.-comenté sonriendo.
-Entonces… iremos a ver a mamá y de ahí te dejo en tu… departamento.-puntualizó. Me detuve.
-¿Iremos?-pregunté alzando una ceja.
-Sí, escuchaste bien.-se detuvo para responderme y siguió avanzando obligándome a correr para alcanzarlo.
-Pero tú… ¿La poodle no vino contigo?
-¿Perdón?
-¡Sophie! Tu novia, Bill…-intenté no sonar desesperada por saberlo.
-No, ella se quedó en Los Ángeles. Genial, ¿No?
-Pareciera que tu novia te agobia…
-Hay veces que… necesito espacio. Es un poco asfixiante, dominante e… inquieta.
-¿Dominante? ¿A qué te refieres?-bajé la mirada al suelo mientras sonreía. Bill lanzó una risita nerviosa.
-Pues… no sé cómo explicarlo.
-¿Insaciable?
-¿De qué hablas?-se sorprendió.
-Olvídalo. No lo sé…
Quería o pretendía saber si ellos mantenían una vida sexual activa. Imaginarlo en brazos de una rubia hueca me daba… ¡Cólera!... o quizá celos.
Llegamos, Tom ya nos esperaba afuera. Fuimos como lo planeé, a la casa de mamá, saludé a Gordon, reímos un poco y tomamos desayuno. Era extraño estar con ellos después de tanto tiempo. Todos juntos como una… familia.
-Sí mamá, me cuidaré. Te llamaré apenas termine de instalarme.-la abracé fuertemente.
-¡Promete que no te olvidaras!-asentí.-Te quiero, Vai. No olvides que las puertas de esta casa están abiertas para ti siempre.
-Lo sé. Adiós. Te quiero.
Salí de casa algo melancólica.
-Iremos en mi auto.-apareció Bill.
-Tom no… viene.-me percaté mirando hacia atrás.
-No. No quería. Yo te llevaré. –me guiñó un ojo y se subió a su auto.
Tragué saliva. Intenté abrir la puerta de atrás, estaba con llave. Bill abrió la puerta de copiloto.
-Ven, a mi lado.-me llamó. Era exactamente lo que no quería. Estaba muy confundida y… estar a su lado me confundiría más.
-Antes, iremos a mi departamento un momento. Olvidé algo y necesito sacarlo. ¿Te parece?
Asentí sin mirarlo.
Prendió la radio, escuchábamos Aerosmith. El tarareaba una canción mientras yo pensaba en Andreas. Me dolía tanto lo que nos estaba pasando. Tenía ganas de llorar. Odiaba el amor. Pero es imposible vivir sin él…
Te puede hacer sufrir como también ser la persona más feliz del mundo.
Te puede hacer llorar como también sonreír.
Te puede hacer razonar o volverte loco.
Te puede volver débil como también darte fuerzas.
El amor puede hacerte desear la muerte como también desear la vida…
Es tan complicado y a la vez sencillo.
-¡Maldito bipolar!-susurré mirando por la ventana, insultando al amor.
-¿Me hablas?-bajó Bill el volumen.
-No…
Detuvo el auto y se bajó. Quedarme en el auto me pareció una idea genial, así no tendría que pasar más minutos incómoda a su lado… pero abrió mi puerta educadamente.
-Vamos.
Tuve que bajar. Yo sólo lo seguía. Subimos por el ascensor. No pude evitar verme en el espejo. No me sentía bien sin maquillaje y algo despeinada.
-Estás linda.-intervino. Lo miré por el espejo y sonreí.
La puerta se abrió. Llegamos a su apartamento. Pude percibir el olor a cigarro en la sala.
-No deberías fumar.-lo regañé muy seria
-No puedo evitarlo, me relaja…-frunció los labios mientras abría las cortinas.
-Deberías cuidarte.
-¿Qué harías si me pasa algo?-inquirió dejando de hacer lo que hacía.
Clavé los ojos en los suyos. Me había preguntado eso hace muchos años. Pero no lo pensaba desde hacía tiempo. Tenía la mente ocupada con Andreas o bien evadía esa pregunta…
Simplemente moriría si a Bill le pasara algo. No podría ni imaginarlo. Preferiría ser mil veces yo la que sufriera en vez de él… Aunque pensándolo bien, ya lo había hecho sufrir… más de una vez.
-¿Qué sentiste cuando creíste que había muerto?-respondí con otra pregunta.
-Responde la mía y yo responderé la tuya.
Lo pensé bien. Debía escoger las palabras adecuadas para decirlo… no quería sonar desesperada.
-Pues… yo no lo sé. –alegué mirando a otro lado.
Las palabras adecuadas… Bravo Violet. Te mereces un premio.
-…Si quieres ve algo de televisión mientras busco algunas cosas.-encendió la TV, lanzó el control al sofá y se estaba yendo. Era como si no hubiera escuchado mi respuesta.
-¡Hey, respóndeme ahora! –le exigí. Tenía mucha curiosidad de saberlo, de alguna u otra forma ya lo sabía…
-Eres una tramposa, Violet. Pero no es necesario que respondas. Yo si te diré la verdad… deseé ser yo el que muriera. Quería pedirle a Dios, decirle que se lleve mi alma a cambio de la tuya… deseé estar en tu lugar…
Se aproximó a mí lentamente, mirándome afligido. Sus ojos miraban los míos. Observaba mis cabellos, mi rostro con detenimiento. Llevó un brazo tras mi espalda.
-Deseé la muerte. Si tú dejas la tierra, ¿Por qué yo querría quedarme?
-Sophie, es tu novia…-contesté veloz al percatarme de lo cerca que estaba.
-Sabes que no la amo, Violet.
-¿Entonces qué haces con ella?-repliqué sintiendo su respiración en mi cuello. Yo no me movía a pesar de que mis 5 sentidos me lo clamaban. Ahora tomaba mi cintura tímidamente, paseaba su nariz de mi cuello a mis mejillas y mi frente, tenía los ojos cerrados.
-Intento llenar un vacío, Vai…
-¡Entonces por Tom, nuestra madre! Ellos son suficiente razón para que te quedes…-intenté nuevamente con la voz temblorosa cerrando los ojos al sentir que dejó un beso en mi cuello.
-Ninguna razón me abastece tanto como tú… ¿Sabes cuánto he deseado este momento desde la última vez que te vi hace 2 años?
No respondía, la respiración se me iba lentamente, sus labios se acercaban a los míos con lentitud.
-Detente… Bill. Esto no es correcto. –ladeé el rostro sin éxito y totalmente débil. Frágil… iba a caer…
-¿Correcto?.... Intenté no pensar en ti, conocí a Sophie y creí que podría intentar algo con ella, lo que sea con tal de continuar con mi vida, como tú me lo dijiste una vez. Todo este tiempo te he evadido… pero no puedo más.-dijo intentando buscar mis labios otra vez.
-¡Basta!-una lágrima resbaló mi mejilla. Aún así no me movía.
-Si tú me dijeras que también me amas como yo a ti ahora mismo, te juro que lo dejaría todo. A Sophie, la banda… todo, sólo por ti.
-Bill…
Llevé mis manos a su rostro y lo sentí húmedo. Él también lloraba…
Poco a poco me aproximé a sus labios. Sentía tantas ganas de besarlos a pesar de saber que no debería…
“Boda a la vista. Esta mañana, Sophie Cricquets fue intervenida por los paparazzi en un centro comercial. Anunció ante cámaras que pronto, será Sophie Kaulitz.
Al escuchar eso, todas las fuerzas llegaron a mí de pronto. ¿Y me estaba diciendo que me amaba cuando estaba a punto de casarse con ella? Me giré a la televisión. Bill carraspeó pero hizo lo mismo. El momento “mágico” se había arruinado.
-¡Yo y Bill nos vamos a casar muy pero muy pronto! Ya lo hemos discutido y a ambos nos parece una idea genial. ¡No puedo esperar a ser parte de su familia!
Sería mi cuñada, ¡Genial! Rodé los ojos.
-¿Entonces está decidido?-preguntó un paparazzi.
-¡sí! ¿Puedo mandar saludos?-El paparazzi asintió.- ¡Hola mami Simone, papi Gordon!
Cambié de una expresión de ironía a una de indignación… ¿Mami Simone? ¡Pero qué…diablos pasa por la cabeza de las rubias para decir tanta estupidez!
Bill, Si ves esto, mi amor, ¡Te amo! Y espero que regreses pronto a nuestro dulce hogar.
-¿Escuchaste? Te está esperando.-sonreí sarcásticamente. Bill ladeó el rostro y se rascó la nuca.
Lanzó un beso y siguió con su camino saludando a todos.
-Así que esperamos con ansias la fecha de su boda. Regresando con Hayley Williams…
-Con que te vas a casar… - solté con ironía sonriendo para esconder mi enojo.- ¡Y me decías todas esas cosas…!-pero por supuesto, no pude esconderlo mucho- ¿Crees que soy una estúpida o qué?
¡Él estaba comprometido con una… una rubia!
Tomé mi cabeza en señal de desesperación.
-Es imposible… Yo no he… ¡Ni siquiera lo hemos conversado! ¡Vai no es cierto!-llevó las manos a su cabeza.
-¡No te excuses!
Iba a decirle unas cuantas horribles cosas más pero… pensándolo bien… estaba siendo una egoísta otra vez… ¡Una perra egoísta otra vez! Porque se supone que aún sigo casada…
Si lo quieres… su felicidad es la tuya, ¿No?... sí…
-¡No son excusas! Yo te amo y…
-¡Cállate!... escucha.-lo interrumpí.-Yo me casé, tú también puedes. Debes ser feliz… así como te lo dije. Déjame ser la primera en decirlo. ¡Felicidades!
Ese dolor en la garganta otra vez… estaba reprimiendo mis ganas de llorar con fuerza. Quería salir corriendo… se iba a casar…
-¡No pienso casarme con ella!-gritó.
-¿No?
-No… No puedo… no la amo. ¡No puedo casarme con alguien a quien no amo!-gruñó molesto.
-¿Y qué piensas hacer? ¿Salir ante la prensa y decirles que tu novia mintió? ¿Hacerla quedar como una mentirosa?... y más hueca de lo que es…
Se quedó pensativo.
-¿Y por qué no?-replicó con el mismo tono que yo usé.
-¡Porque eres famoso! ¡No puedes desmentirlo! –chillé. -Estaré en el auto.
Salí de ahí lo más rápido que pude. Llegué al ascensor, me contuve hasta que la puerta se cerró. Me dejé caer y lo imaginaba caminando al altar con la rubia… De seguro se le vería hermoso con un terno oscuro… aunque Bill odiaba los ternos, ¿Qué vestiría para su boda?
-Algún día se tenía que casar, Vai.-me dije a mi misma. Intentaba hacerme sentir mejor… había pasado por varios días grises, pero este sí que fue negro…
¿Qué se siente ver que el amor de tu vida se vaya a ir para siempre de tu lado? ¿Qué se vaya a casar con alguien que nunca lo amará como tú? ¿Qué jamás sonreirá como sonreía contigo?
-Qué jamás será feliz como conmigo lo fue…-murmuré.
Traté de esconder la cabeza entre mis manos, pero el ascensor se abrió asustándome.
-¿Está bien?-susurró el hombre que ingresó preocupado.
-Sí… estoy… bien.-me puse de pie rápidamente sonriéndole y limpiando mis mejillas.
-Hace un poco de frío afuera.-comentó.
-Sí…
Hice con mis cabellos un moño y me puse lentes de sol.
-El sol ya no está. Parece que va a llover. Le aconsejo abrigarse. Será la noche más fría del mes.
El ascensor se abrió y el señor dio un paso al frente alejándose de mi lado. Me quité los lentes.
-La noche más fría… -susurré.-Peor aún para mí que estaré sola… y sin cama…
Lo vi abrazar a un niño de 8 años, pronto apareció una mujer con rasgos latinos y con un vientre de unos 5 meses… se veía dulce. Era una escena familiar perfecta. Se me escapó una sonrisa del rostro. El ascensor se cerró, me imaginaba con un niño… mi hijo… pero no pude visualizar al padre… Bill no podría ser porque… sería el tío y Andreas… ya no estaba segura de querer si quiera pensar en formar una familia con él.
Llegué al primer piso finalmente. El señor tenía razón. Ya no había sol como para usar lentes y hacía frío. Intenté darle calor a mis brazos desnudos sin tener éxito.
Quise abrir la puerta del carro y… ¡Sorpresa! Estaba con llave.
Golpeé mis piernas con las palmas y fruncí los labios.
¡Qué día! ¿Podría pasar algo peor?
Una gota fría golpeó suavemente en mi nariz.
Lluvia… miré al cielo y tardaron en llegar miles de miles de gotas… empecé a lloverme y Bill no bajaba… podía tomar un taxi y así evitaba verle la cara después del amargo momento que pasamos, pero mis cosas se hallaban en su maletera…
Me distraje viendo los carros pasar por la autopista, la gente con sus paraguas… La alarma del auto sonó, muy agudo por cierto. Me giré y Bill ya había llegado. Las puertas estaban abiertas. Abrí la puerta trasera. No pensaba sentarme a su lado después de todo.
No compartimos palabra alguna en el resto del camino.
-No es necesario que subas.-le dije al llegar al estacionamiento de mi edificio.
-De seguro son más de una maleta. Déjame ayudarte.-contestó serio bajándose del auto.
Al bajarme yo, vi el auto de Tom afuera. Corrí a la puerta principal para evitar lloverme. Ahí estaba Tom con las manos en los bolsillos. Me sonrió al verme.
-Mamá me mandó. Dijo que si te vas a mudar, necesitarías manos. Aquí estoy.
-Sólo sacaré un par de maletas. No pienso tomar nada. ¿No te lo dije?
-No recuerdo… da igual, vamos.
Bill nos alcanzó pronto. Tomamos el ascensor hasta llegar a mí… nuestro departamento. Rebusqué la llave en mi cartera, la hallé y la introduje a la puerta. Al ver adentro, todo seguía igual. El mismo olor a cigarro que fumé la última vez, todo en su sitio… mis maletas en la puerta de la cocina. Sólo había dos grandes y una pequeña.
-Eso es todo. –comuniqué colocando algunos cabellos rebeldes tras mis orejas. Tom se adentró para sacarlas junto con Bill. Yo me fui directo a mi habitación. La recorrí con la mirada, la mesa de noche, la lámpara, el edredón, abrí algunos cajones y revisé el closet. No había nada más que quisiera llevarme conmigo. Salí a paso lento con nostalgia por los buenos tiempos que pasé allí. Cuando llegué a la sala, ambos conversaban amenamente, sonreí levemente cuando de pronto, vi a quien menos quería ver. Todo atisbo de felicidad desapareció de mi rostro. Me miraba serio, pero podía detectar tristeza en su mirada también. Tom se percató de él y dejó de inclinarse. Bill al dirigir la mirada hacia la de su hermano, pudo ver a Andreas parado en la puerta.
-¡A Ti te quería ver!-soltó furioso caminando directo a él y empujándolo violentamente fuera de la puerta que por poco lo hace caer si no hubiera ese muro en el pasillo.
-¿Qué diablos te pasa, Bill?-se exaltó arreglando su chaqueta de cuero.
Bill arremetió de nuevo, esta vez llevó un puño a su mejilla.
-¡Bill!- Tom reaccionó e intentó detener a su hermano. Andreas seguía en shock recibiendo los golpes hasta que le respondió de la misma forma. Yo sólo miraba de alguna u otra forma hipnotizada con la escena, hasta que sacudí la cabeza y me metí en la pelea. Tom alejaba a Bill quien seguía insultándolo sin parar y Andreas se tocaba el labio mientras yo me puse delante de él.
-¡Basta, Bill! ¡Son mis problemas, no te metas!-grité. Bill me miró con la respiración agitada, quitó las manos de su hermano y se adentró al departamento enojado. Tom lo siguió, y yo también me adentre mirando a mis costados. Los vecinos empezaban a salir alarmados. Andreas me siguió a mí.
-Quería hablar contigo. –anunció mi esposo ante el sepulcral silencio.
-Adelante.
-A solas.-agregó tocándose el labio y arreglando su ropa.
-Son mis hermanos, sólo habla.-respondí más que molesta, desanimada. Aburrida por tener que escucharlo y a la vez interesada.
Dudó al comienzo, pero no tenía de otra.
-Vai… ya… las cosas no…-carraspeó sin saber cómo decirlo.
- ¡Sé que no funcionan, por eso me voy! ¡Ya estoy cansada de…!
-¡QUIERO EL DIVORCIO!-me interrumpió alzando la voz y cerrando los ojos para evitar ver mi reacción. Me callé de inmediato. Llevé una mano al rostro sin comprender, deseando haber escuchado mal… no podía haber dicho divorcio.
-¡Eres un…!-se quiso aventar de nuevo.
-¡Bill, sólo… déjenme a solas!-lo corté. Bill pasó por su lado rozándolo el hombro y dedicándole una mirada de odio, Tom era indiferente. Cogió las maletas, me lanzó una mirada cómplice que entendí al instante: Estaremos abajo, cualquier cosa llámanos. Y me llevaré tus maletas.
Ambos se fueron y cerraron la puerta…
-¿Dijiste… divorcio?-la palabra no salía de mis labios. No podía pronunciarla bien.
-Tienes mi e-mail. Mándame la dirección de tu nuevo departamento y mandaré a mi abogado con los respectivos papeles para que sólo los firmes. Es todo…
Tocaba su labio insistentemente para ver si aún tenía sangre. Estaba algo rojo y empezaba a hincharse.
-¿Divorcio?-volví a murmurar… me di media vuelta, ya podía sentir mis ojos empezando a humedecerse.-Sólo por… una pelea…
-No es sólo una pelea. La podríamos solucionar y listo. Es muchas cosas de ti y de mí… no es como creí que sería Vai, es mejor separarnos antes que seguir haciéndonos daño. Ehm… Adiós…
Quería girarme y decirle algo. Aún no sentía la puerta abrirse lo cual me indicaba que él también esperaba que yo le diga algo. La puerta se abrió entonces. Me giré.
-¡Divorcio!-grité. Las lágrimas se me resbalaron por las mejillas. Simplemente me quebré y empecé a llorar sin consuelo. -¡Hay miles de formas de solucionar los problemas, Andreas! Tú sólo estás huyendo de ellos.-chillé.
-No estoy huyendo de nada. Ya para que discutir de esto si… los papeles llegaran pronto.- Entonces lo comprendí todo…
-Fue Shania, ¿Cierto? ¡Ella!-hablaba vocalizando cada palabra, en especial dándole énfasis a la última. Ella… - Puedo poner las manos al fuego por lo que voy a decir. Te estuviste acostando con ella. Ella te metió esa idea en la cabeza y tú sólo eres un idiota.-me puse de pie y me acerqué a él.
-En serio, acéptalo. Se acabó. Adiós Violet.
Salió sin decir más. Me quedé sola, en medio de la sala pensando en lo que siempre temí pensar. Divorcio. No creí que algo así me pasaría a mí. Todo parecía perfecto… esto no era más que una prueba para demostrar lo estúpida e inocente que había sido…
Pasaron unos minutos, ya tenía que irme. Todo lo que pensé que pasaría luego… se esfumó. Andreas me buscaría a mi nuevo departamento ya muy bien amoblado. Me vería feliz, indiferente a lo que pasó y sola, independiente. Me pediría perdón y yo a él, me llevaría rosas o una botella de vino, solucionaríamos las cosas como siempre lo hacíamos después de cada ruda pelea y de ahí, me iría de nuevo a nuestro departamento pero teniendo ya el mío como un lugar de refugio. Luego quizá discutiríamos otra vez, lloraría, buscaría a Fer, me iría a mi departamento, me buscaría y nos disculparíamos y así pasarían los años. Yo tendría un hijo a pesar de todo, aún así seguiría trabajando. Pensaríamos en el nombre y yo sería la mujer más feliz del mundo. Nos volveríamos viejos, pasaríamos los últimos años de nuestra vejez sentados en el sofá mirando como el sol se ocultaba. Saldríamos a caminar por la cuadra tomándonos de la mano como los ancianitos que alguna vez vimos mientras me llevaba a mi trabajo. Recordaríamos nuestra niñez, juventud, cuando me pidió matrimonio, el nacimiento de nuestro hijo, el de nuestros nietos quizá, comeríamos dulces los domingos a las 6 de la tarde como siempre y moriríamos tomados de las manos como lo planeamos una vez.
Bajé las últimas gradas del edificio directo al carro de Bill, pero no estaba.
-¡Aquí!-me llamó Tom. Fui a su auto entonces.
-¿Y Bill?
-Se fue. Después de bajar me dijo que tenía que hacer unas cosas y se fue… supongo necesitaba aire, estaba sulfurado.
-Ah…
-¿Dónde es?
Le di la dirección y no comentó nada del divorcio. Subió mis maletas al 15 piso. Me había mudado al centro de la ciudad. Era mejor. Tenía todo cerca… hasta lugares para dejar mi currículum. Tenía que buscar otro trabajo para no verle la cara a Andreas.
Tom me ayudó, le agradecí, me dio un beso en la mejilla y se fue. Ya eran casi 4 de la tarde y no había almorzado. Ordené pizza desde mi celular, llegaron en menos de 10 minutos. Otra ventaja de vivir en el centro de la ciudad. Me senté en el piso de madera para comerla. Luego abrí mi laptop y busqué por internet que podría comprar para ir llenando mi departamento. Por lo pronto, una cama… de 2 plazas.
1 mes se había ido. No le había escrito nada a Andreas ni tenía la mínima intención. Podría verse como que no quería separarme de él por terquedad, porque seguía siendo mi esposo, porque parecía la típica mujer que se niega sólo para molestarlo. En realidad, no sabía por qué.
No lo había visto y eso me alegraba de alguna forma. Fer ya tenía otro mes más de embarazo y su vientre había crecido aún más. Ya sabía el sexo: sería un niño. Fran seguía creyendo que era el padre, a pesar de que ya no seguían juntos. Él dijo que se encargaría de su hijo. Después de esa noche que Tom fue a visitarla, Fer se tornó distante, fría con Fran. Todo se esfumó y estaba oficialmente soltera… pero sola.
Un día, nuestro jefe nos llamó para una reunión. Me dijo que si yo no iba, lo entendería, pero yo no entendí porque me diría algo así. Intentó disuadirme de ir a tal reunión a la cual iría toda la empresa. Debí haberle hecho caso.
Hicieron un buffet inmenso, era una mesa larga en una de las recepciones del hotel con el que habían firmado un contrato o algo así. Fer fue conmigo. Saludó a Fran cuando lo vio pero noté su incomodidad. De pronto, nos pidieron atención. Agradecían al hotel por la recepción y especialmente a un grupo de personas por las cuales el dueño italiano de este hotel, dueño de otros negocios también, había aceptado firmar. Pasaron un grupo de personas, eran 5. Dentro de ellas, Andreas y Shania. Tenían alguna cercanía extraña, yo creí que de alguna forma él sufría como yo, pero su sonrisa era sincera… no parecía estar afectado por el divorcio. Shania le decía cosas al oído y reían. Después de que los agradecimientos terminaran, decidí que era hora de irme y comprendí porque mi jefe me disuadía. Fer me dijo que se iría conmigo y si podía quedarse en mi departamento, le daba flojera ir al suyo. Accedí. Salimos de ahí muy rápido. Pero un grito de mi nombre, nos detuvo. Fer volteó, sólo me dijo “Te espero en la puerta”
Era Andreas.
-¿Cómo estás?-preguntó.
-Bien. Adiós…
-¡Espera!-me tomó del brazo. Miré su mano apretando con fuerza mi brazo, me soltó de inmediato.
-No me has dicho donde vives. Mi abogado no tiene como ubicarte, así que-Y… un hombre apareció. Era muy joven y rebuscaba en su maletín. Me dio un lapicero y me dio los papeles. Los revisé con la mirada sin leerlos, sólo hacía tiempo.
-¿Pasa algo?-inquirió.
-No…
Tomé el lapicero, era sólo una firma y estaría oficialmente divorciada, ya nada me uniría a él. ¿No era eso lo que quería? Tenía miedo de cometer un error o quizá aún la esperanza de que regresáramos…
-Sólo tienes que firmar…
-¿Crees que es fácil?-alcé la voz ante su insistencia.
Esquivó mi mirada.
-Estaré adentro. Le das los papeles a mi abogado, por favor.-se dio media vuelta y Shania apareció en la puerta buscándolo con la mirada. La sangre se me subió a la cabeza. Tomé el lapicero con fuerza y firmé sin dudar.
-¡Ahí los tienes!-musité por poco lanzándolos. Su abogado los tomó y se despidió. Andreas murmuró un “Gracias” y se fue. Shania lo siguió sin mirarme. Me acerqué a Fer y no me preguntó nada. Era mejor así.
-¿Tienes hambre?-intenté introducir un tema cualquiera.
-No… sólo sueño. Este bebé pesa un montón.
-Comparé un café. Acompáñame.
Fuimos al primer café que encontramos. Entré lo pedí y no tenía dinero al cash.
-¿Cómo no van a aceptar tarjetas de crédito?-me quejé educadamente buscando una maldita moneda desesperada.
-Se malogró la máquina. Lo sentimos.
-Fer, dame una moneda de un euro.
Buscó en su bolso, por un descuido lo abrió demasiado y cayeron un montón de cosas del suelo. Se quiso inclinar a recoger. Lo evité y recogí sus cosas visualizando una moneda. Pagué el café olvidándome de las cosas de Fer en el suelo cuando me percato de la cara de la vendedora. Era de sorpresa, levantó una ceja y curvó los labios. Cuando me giré, Fer se había quedado mirando extrañada una… ropa interior masculina. Un bóxer para ser precisa. Mi cara de pavor no fue suficiente para que ella lo guardara rápido. Es como si hubiera viajado al pasado recordando algún suceso que la afligía, sus ojos estaban vidriosos.
-Fer, guarda eso.-murmuré inaudiblemente.
Ella pareció no escucharme, ensimismada en su mundo hasta que al parecer finalmente volvió al café, miró a todos asustados, guardó esa prenda rápido y salió confundida. Apenas me dio el café, salí rápido escuchándolos murmurar a mis espaldas.
-Pero qué…
-¿Podemos irnos?-me interrumpió. Entendí que no quería hablar del tema.
Llegamos, le presté una pijama grande que compré una vez creyendo que estaba embarazada… nunca la usé por supuesto. Ya en la cama, yo dispuesta a dejar que mi mente me hablara toda la noche, no se callaba desde hacía meses, desde que él se había ido a Italia. Fer irrumpió el silencio.
-Hace mucho tiempo, cuando creí que amaba a Tom y él a mí, estábamos… en una tienda.-rió al recordarlo. Me acomodé para escucharla mejor. – Entré porque vi una tanga negra con unos detalles en encaje muy sensuales, pensé que algún día podría usarlos cuando Tom y yo… bueno, tú sabes. Lo obligué a entrar, él estaba de todos los colores. Soltó mi mano y dijo que iría a la sección masculina para no sentirse extraño. Accedí. Busqué esa tanga y otras más, unos cuantos sujetadores, era extraño estar en esa tienda con mi enamorado… comprando ropa interior. Imaginé que la frecuentaríamos luego sin sentirnos avergonzados si algún día nos casábamos. Había parejas ahí. Cuando me acerqué a caja a pagar, él vino con algo en la mano. Supuse era un bóxer. Negro. Cuando lo pagamos, me ofrecí a pagar su compra, era broma, él lo sabía. No quiso pero yo insistí. En realidad sólo quería saber que había comprado. Cuando la cajera guardó todo en una sola bolsa, a un costado Tom se puso a buscar lo suyo, sacó mi tanga negra. La miró asombrado y me dijo “¿En serio te piensas poner esto?”-Le dije que sí, eran cómodas. Vi como sus ojos disimuladamente se dirigieron a mi cuerpo. No le cabía en la cabeza como algo tan diminuto podría entrar en mí. “Mejor no uses ropa interior” comentó con ironía, burlándose. “Yo no entiendo que tanto puede caber ahí”-me burlé también sacando su bóxer. Reaccionó al instante quitándolo de mi manos, avergonzado. Se la quité de nuevo y las junté, comparándolas. “Son del mismo color”-dije.-“¿Cómo vas a comparar? Sólo mira el tamaño”-señaló. “Bien que esta la comparaste 4 veces más grande que tu talla para aparentar que…”-no me dejó terminar, gritó mi nombre y me reí. De pronto, me pidió algo que yo jamás creí me pediría. “Oye, ¿Me la podría quedar?” al principio lo tomé como broma, pero vi lo serio que estaba. Era la más linda que había visto, por eso mismo se la di, pero a cambio pedí su bóxer. Él accedió. Ambos quedamos en que sería de buena suerte que él se quede con la mía y yo con su bóxer. Fue en esta misma cartera hace casi un año cuando la metí. No recordaba que la traía aquí hasta hoy…

bien aqui voy! preparate geme para el mejor comentario de tu vida!!!!! :D
ResponderEliminar-Bill tiene la culpa. Iré por café, ¿Quieres algo?
-Sí, chocolate caliente con café. Vainilla francesa, por favor. Mediano.
-Vale.-se dio media vuelta y se fue.
esa parte primero que nada me mato de risa! pucha vai tomo a tom como su mozo o algo asi xD que cague! xD sigo....
-¿Tengo algo en la cara?-soltó de pronto dirigiendo sus ojos cafés a los mío muy sutilmente.
-N-no… nada.
-¿Por qué no dejas de mirarme?
-¡Arg!-renegué de mi misma y fui de nuevo al closet vacío fingiendo arreglar algo. Tenía que pensar en algo que decir…
esa parte tambien me hiso partirme de la risa! hahahahahahahahaha o sea... tengo algo en la cara? jajajajaja es tan.... Bill!!! xD
Regresé mi vista al closet y a lo que hacía. Doblar por cuarta vez la bata del hospital. Me preguntaba si aún me miraba… con cuidado, levanté la vista y… ¡Genial! Seguía mirándome muy serio.
Lo miré una vez más, dos… ¡Diablos, seguía observándome!
-¿Tengo algo en la espalda o en la cara?-inquirí con un tono molesto.
-En realidad, eso es lo que me sorprende. No tienes nada de maquillaje. No te veía así desde…
me pongo en la situacion de vai y me empiezan a sudar las manitas xD que lindosssssssssssssssss!!!!!! en parte me encanta cuando discuten asi,,, es muy de hermano pero tambien muy de.... pareja? awwwww!! *.*
-Sí…-me acerqué más mordiéndome los labios.
Miré los suyos, estábamos a centímetros, oía su respiración. Bill echó vistazo a mis labios. Íbamos a juntarlos. Después de 8 años… yo ya no podía dar un paso atrás. Estaba debilitada. Un estornudo nos recordó que no estábamos solos. Se dio media vuelta tomando una gran bocanada de aire y estirándose como si nada hubiera pasado. Tom apareció en la puerta con un poco de papel higiénico.
-Creo que me resfrié.-dedujo estornudando de nuevo.
-¿Mi vainilla francesa?-me aproximé. Saqué mi vaso, iba a beber un sorbo cuando el doctor me quita el vaso de las manos.
se iban a besar! se iban a besar!!! maldito tom! ( de broma) por que siempre alguien los tiene que interrumpir? es que eres tan mala! eres muy mala! siempre me haces sufrir con lo mismo! justo cuando espero el momento en el que se van a besar y a mi ya me estan brillando los ojitos escribes algo que la jode xD me jode mejor dicho xD aghhh contigo!!! agh!!!! pero me encanta!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! *.* sigo....no me quiero perder ni un detalle ;)
ya sigo..... primera parte ;)
-Pero tú… ¿La poodle no vino contigo?
ResponderEliminar-¿Perdón?
-¡Sophie! Tu novia, Bill…-intenté no sonar desesperada por saberlo.
-No, ella se quedó en Los Ángeles. Genial, ¿No?
-Pareciera que tu novia te agobia…
-Hay veces que… necesito espacio. Es un poco asfixiante, dominante e… inquieta.
-¿Dominante? ¿A qué te refieres?-bajé la mirada al suelo mientras sonreía. Bill lanzó una risita nerviosa.
-Pues… no sé cómo explicarlo.
-¿Insaciable?
-¿De qué hablas?-se sorprendió.
-Olvídalo. No lo sé…
primero me da risa que la llame poodle! xD es tan sarcastica vai! la amo! jajajaja luego... wuauuuuuuuuu que fue toda esa insinuacion1??? primero dominante y luego que la poodle es insaciable!? wuauuu vai! parece que agarro desprevenido a bill :D que lindo! xD me imagina a bill mirandola con una cara de desconcertado! o sea... la dejo siendo pura e inocente y esta.... bien salidita xD sigooo....
-Eres una tramposa, Violet. Pero no es necesario que respondas. Yo si te diré la verdad… deseé ser yo el que muriera. Quería pedirle a Dios, decirle que se lleve mi alma a cambio de la tuya… deseé estar en tu lugar…
Se aproximó a mí lentamente, mirándome afligido. Sus ojos miraban los míos. Observaba mis cabellos, mi rostro con detenimiento. Llevó un brazo tras mi espalda.
-Deseé la muerte. Si tú dejas la tierra, ¿Por qué yo querría quedarme?
awwwwwwww!!! todo eso me mato! te juro que me mato! que no daria yo por que algun hombre me diga eso! xD es que fue tan profundo! tan... tierno... tan sincero... tan.... bill!! a veces yo tb me imagino lo mismo cuando me imagino que alguien me puede dejar sola en la vida :'( ya me hiciste poner melancolica! >_< sigoo....
-Detente… Bill. Esto no es correcto. –ladeé el rostro sin éxito y totalmente débil. Frágil… iba a caer…
-¿Correcto?.... Intenté no pensar en ti, conocí a Sophie y creí que podría intentar algo con ella, lo que sea con tal de continuar con mi vida, como tú me lo dijiste una vez. Todo este tiempo te he evadido… pero no puedo más.-dijo intentando buscar mis labios otra vez.
-¡Basta!-una lágrima resbaló mi mejilla. Aún así no me movía.
-Si tú me dijeras que también me amas como yo a ti ahora mismo, te juro que lo dejaría todo. A Sophie, la banda… todo, sólo por ti.
-Bill…
Llevé mis manos a su rostro y lo sentí húmedo. Él también lloraba…
Poco a poco me aproximé a sus labios. Sentía tantas ganas de besarlos a pesar de saber que no debería…
OMY! OMY!!!! CASI CASI! UN POCO MAS Y SE BESAN!!! sabes, me parece tan tierno que un hombre llore mientras besa a alguien o bueno quiere besar a alguien.... por que vai es una terca! completa terca! que se deje ya! lo ama! y el a ella! eso importa!!! :'( sigo....
Boda a la vista. Esta mañana, Sophie Cricquets fue intervenida por los paparazzi en un centro comercial. Anunció ante cámaras que pronto, será Sophie Kaulitz.
Al escuchar eso, todas las fuerzas llegaron a mí de pronto. ¿Y me estaba diciendo que me amaba cuando estaba a punto de casarse con ella? Me giré a la televisión. Bill carraspeó pero hizo lo mismo. El momento “mágico” se había arruinado.
>_< maldita poodle! bueno, si no es tom es la tele! pero siempre los interrumpe algo o alguien! que colera contigo geme! que colera! >_< me puse en la situacion de vai.... y me da colera de solo imaginarlo!!!! pero vamos si bill le dice que no es verdad ella tiene que creeer!!!! vai! eres una terca!!!!!!!!!!!!!! -.- sigo.......
segunda parte..... ;)
pudo ver a Andreas parado en la puerta.
ResponderEliminar-¡A Ti te quería ver!-soltó furioso caminando directo a él y empujándolo violentamente fuera de la puerta que por poco lo hace caer si no hubiera ese muro en el pasillo.
-¿Qué diablos te pasa, Bill?-se exaltó arreglando su chaqueta de cuero.
Bill arremetió de nuevo, esta vez llevó un puño a su mejilla.
-¡Bill!- Tom reaccionó e intentó detener a su hermano. Andreas seguía en shock recibiendo los golpes hasta que le respondió de la misma forma. Yo sólo miraba de alguna u otra forma hipnotizada con la escena, hasta que sacudí la cabeza y me metí en la pelea. Tom alejaba a Bill quien seguía insultándolo sin parar y Andreas se tocaba el labio mientras yo me puse delante de él.
-¡Basta, Bill! ¡Son mis problemas, no te metas!-grité. Bill me miró con la respiración agitada, quitó las manos de su hermano y se adentró al departamento enojado. Tom lo siguió, y yo también me adentre mirando a mis costados. Los vecinos empezaban a salir alarmados. Andreas me siguió a mí.
andreas es un.... lo voy a decir por que se lo merece..... UN HIJO DE PUTA!
pero vamos! bill bien hombrecito :D la defiende a vai! eso vale mucho! me saco el sombrero por el! lo que no me gusto es que vai le diga q no se meta a bill! o sea todavia que ñla defiende! que bruta q es vai! -.- mucho la maltrato a vai no? xD es que es una terca! ter ca TERCA! sigo..........
-Vai… ya… las cosas no…-carraspeó sin saber cómo decirlo.
- ¡Sé que no funcionan, por eso me voy! ¡Ya estoy cansada de…!
-¡QUIERO EL DIVORCIO!-me interrumpió alzando la voz y cerrando los ojos para evitar ver mi reacción. Me callé de inmediato. Llevé una mano al rostro sin comprender, deseando haber escuchado mal… no podía haber dicho divorcio.
si si si lo digo de nuevo! andreas es un hijo de puta! >_< lo es! y bill que queria volverla a defer pero como siempre vai es una terca!!!!!!!!!!!!!!!!!! y bruta! -.- divorcio!? divorcio! oh geme! ahora si que te has pulido! :D eso si me gusto! auqnue me parece tan egoiste de la parte de andreas! es un cobarde!!!!!!! sigoo..........
tercera parte....... ;)
-¡Espera!-me tomó del brazo. Miré su mano apretando con fuerza mi brazo, me soltó de inmediato.
ResponderEliminar-No me has dicho donde vives. Mi abogado no tiene como ubicarte, así que-Y… un hombre apareció. Era muy joven y rebuscaba en su maletín. Me dio un lapicero y me dio los papeles. Los revisé con la mirada sin leerlos, sólo hacía tiempo.
-¿Pasa algo?-inquirió.
-No…
Tomé el lapicero, era sólo una firma y estaría oficialmente divorciada, ya nada me uniría a él. ¿No era eso lo que quería? Tenía miedo de cometer un error o quizá aún la esperanza de que regresáramos…
-Sólo tienes que firmar…
-¿Crees que es fácil?-alcé la voz ante su insistencia.
Esquivó mi mirada.
-Estaré adentro. Le das los papeles a mi abogado, por favor.-se dio media vuelta y Shania apareció en la puerta buscándolo con la mirada. La sangre se me subió a la cabeza. Tomé el lapicero con fuerza y firmé sin dudar.
-¡Ahí los tienes!-musité por poco lanzándolos. Su abogado los tomó y se despidió. Andreas murmuró un “Gracias” y se fue. Shania lo siguió sin mirarme. Me acerqué a Fer y no me preguntó nada. Era mejor así.
conchudo! conchudo!!! eso es lo que es! un completo conchudo!! >_< y todavia tiene el cuajo de presentarse a la reunioncita con ESA! que imbeciles pueden llegar a ser los hombre... ah!!! y me encanto como describiste lo triste que era un divorcio -.- o sea te has puesto a pensar en todos los detalles! te hast ido hasta la vejes que hubieran pasado si se quedaban casados! no pensaste en bill ni por un minuto vai!!??? .-. ok... te salio bonito eso.... me GUSTO MUCHO! SIGO.....
-Hace mucho tiempo, cuando creí que amaba a Tom y él a mí, estábamos… en una tienda.-rió al recordarlo. Me acomodé para escucharla mejor. – Entré porque vi una tanga negra con unos detalles en encaje muy sensuales, pensé que algún día podría usarlos cuando Tom y yo… bueno, tú sabes. Lo obligué a entrar, él estaba de todos los colores. Soltó mi mano y dijo que iría a la sección masculina para no sentirse extraño. Accedí. Busqué esa tanga y otras más, unos cuantos sujetadores, era extraño estar en esa tienda con mi enamorado… comprando ropa interior. Imaginé que la frecuentaríamos luego sin sentirnos avergonzados si algún día nos casábamos. Había parejas ahí.
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jajajajajajajaja es poco decri lo mucho que me parti de la risa con esa historia! jajajajaja qui buinaaaaaaaaaaaaa!!!! xD y a las final tom se queda con la ropa interior! xD y ella con la de el!!! no quiero imaginarme lo que hace el con la ropa interior de ella xD jajajajajajaja dime geme.,... que te fumaste para escribir esa parte? o mejor dicho que fumas para escribir los capitulos? jajajajajajaja eres lo maximo! eres la mejor , pollito! pero dejame decirte que la senti media melancolica tambien... fer es una idiota y terca! igual que vai! par de tercas! deberia de perdonar a tom! o por lomenos decirle q el hijo q espera es de el! y no del frances ese... -.- PAR DE TERCAS!
bueno como termine y me salio mas largo que tu fic me compensaras con el capi 11 no? :D eso espero!
geme... mis felicitacion! cada ves escribes mejor! en serio! voy a imprimir la historia y hacer una novela! :D siiiiiiii!!! ahora pon el capi!!! que ya muero por saber que pasara con vai y bill y tambien quiero saber si andreas de una vez por todas muere... :D muajajajaja
ti amooooooooooooo!!!!
-tu geme! <3
hahahhhahhahahaa dios mío!!! "si Andreas de una vez por todas MUERE" hahahahaha me mataste! pero vale, te luciste con los comentarios :O. Estás loca! por eso subiré cap xD muah!! i love u!
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